La crisis en las cárceles exige nuevas respuestas

12 de mayo de 2020 – 12:00 a. m.
Las personas que trabajan en las cárceles, así como los internos, están sufriendo los efectos del contagio. /  Foto: EFE
Las personas que trabajan en las cárceles, así como los internos, están sufriendo los efectos del contagio. / Foto: EFE

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

La situación en los centros penitenciarios colombianos sigue empeorando por culpa del coronavirus y el decreto de excarcelaciones para enfrentar dicha crisis no está cumpliendo su propósito. Con el aumento progresivo de las personas contagiadas dentro de las cárceles, ¿se les acabaron las ideas al Ministerio de Justicia y al Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec)?

El decreto de excarcelación a cerca de 4.000 personas recluidas fue expedido justo cuando se anunciaban los primeros dos muertos en la cárcel de Villavicencio. Desde entonces, la situación solo ha empeorado, con los contagios disparados, ya varias cárceles del país con casos y un sistema judicial que anda a paso lento entre obstáculos burocráticos. Las organizaciones de derechos humanos y los expertos siguen reclamando que el Gobierno no ha hecho lo suficiente y su falta de ambición puede traer consecuencias nefastas. No podemos lavarnos las manos ante la crisis penitenciaria en la pandemia.

Las cifras son suficientes para entender la injusticia que subyace a toda esta discusión. Ayer se confirmaron 12 nuevos casos de COVID-19 en la cárcel Picaleña de Ibagué. En ese centro de reclusión hay 20 guardias contagiados, dos trabajadores administrativos, una enfermera y un interno. En Villavicencio, donde más grave ha sido el efecto del coronavirus, el último dato confirmado es de 856 contagios en este centro de reclusión, donde hay alrededor de 1.700 internos y 300 guardias.

Es decir que las personas que trabajan en las cárceles, así como los internos que están bajo su protección, sufren los efectos del contagio, lo que a su vez puede extenderse a sus familias y cualquier persona que entre en contacto con ellos. ¿No podía ser distinta la historia?

El problema de las cárceles es complejo. Superadas en un 51 % de su capacidad, estos espacios han sido objetos de vigilancia por la Corte Constitucional y organizaciones preocupadas por los derechos humanos. Múltiples gobiernos han prometido solucionar la crisis y han fallado en el intento. Pero ahora el coronavirus nos exige repensar la política criminal. No se ha hecho.

Es momento de que el Ministerio de Justicia reconozca que sus esfuerzos han sido insuficientes. Si se hizo con el Ministerio de Hacienda y la declaración de una nueva emergencia económica, ¿por qué no hacer lo propio con el objetivo de descongestionar las cárceles? Necesitamos excarcelaciones inteligentes, rápidas y mucho más numerosas que las contempladas en la normativa inicial. Con los contagios aumentando y ya con presencia en Bogotá, Villavicencio, Leticia, Barranquilla, Florencia y Guaduas, cada día cuenta.

No podemos hablar de un aplanamiento de la curva y un triunfo ante el coronavirus si las cárceles se convierten en espacios de tragedia. Además, contener los contagios a esos espacios también será muy difícil, lo que puede afectar los planes de cada ciudad. ¿Veremos soluciones por parte de la justicia y el Gobierno?

¿Está en desacuerdo con este editorial? Envíe su antieditorial de 500 palabras a elespectadoropinion@gmail.com.

Nota del director. Necesitamos lectores como usted para seguir haciendo un periodismo independiente y de calidad. Por favor, considere adquirir una suscripción digital y apostémosle al poder de la palabra.

Conoce más

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido