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Tolima y Medellín fueron los encargados de inaugurar la Liga BetPlay 2020. En el partido, que se disputó el jueves 24 de enero, también se estrenó el VAR. El encuentro terminaría 2-2. Una mano de Jesús Murillo, central de Medellín, fue revisada por los jueces, todo parecía indicar que con la intervención el juez marcaría penalti. No obstante, Jhon Hinestroza, árbitro central, no lo pitó.
Tres días después Millonarios se enfrentaría a Deportivo Pasto en El Campín. Los ‘Embajadores’ perdieron 2-1. En un balón dividido en el minuto 71 entre John Duque, volante de Millonarios, y Julián Guevara, defensa de Pasto, los jugadores se chocaron y por la entrada aparatosa de Duque, el árbitro Carlos Herrera le mostró la roja al mediocampista del equipo capitalino.
El VAR intervino en la decisión del central. Un poco más de ocho minutos se tardó la comisión arbitral en transmitir las imágenes que, posteriormente, llevarían a Herrera a anular la roja y mostrar la tarjeta amarilla al volante de Millonarios. En medios de comunicación y redes sociales se cuenta que la decisión, aun así, fue errónea, pues la falta era del jugador de Pasto y la tarjeta debió mostrarse a Guevara.
Sabemos que los debates sobre las decisiones arbitrales pasan a terrenos subjetivos, y que por más que se cuenta con la presencia del VAR, será el juez central quien tenga la palabra y la potestad para tomar la decisión final.
Sobre la demora en el partido de Millonarios, la Comisión Arbitral Nacional emitió un comunicado el día de ayer y en él se afirmó que: “Manifestamos que al momento de iniciar la comunicación VAR-árbitro, se presenta falla tecnológica afectando el sistema de imágenes y el procedimiento del equipo arbitral alrededor de 10 minutos, alterando el normal desarrollo del juego”.
En el mismo comunicado, la comisión aclara que seguirá trabajando “con el apoyo de la Federación y la Dimayor para minimizar el margen de error y poder garantizar la correcta aplicación de la herramienta tecnológica VAR”.
En el estadio todo fue confusión. Los abucheos incrementaron con el paso de los segundos y todos creyeron que se trataba de una falta de decisión del juez para acercarse al VAR y corroborar la jugada.
Que sucedan escenarios similares resta credibilidad a la implementación del VAR en Colombia y deja dudas sobre la capacitación que recibieron los árbitros para el manejo de esta herramienta. Si bien lo ocurrido el domingo fue un tema en el sistema, sí es válido que se certifique una vez más la capacidad que tienen los estadios para evitar que una situación así se repita, pues esto afecta principalmente el ritmo de juego y ello puede perjudicar a uno de los equipos que busca mejorar su resultado en la cancha.
En la Liga española tardan 83 segundos en promedio; en la Bundesliga tardan entre 38 y 68 segundos; en la Champions invierten cerca de 68 segundos y en la Liga mexicana el promedio es de 171 segundos. El lapso se compone de la revisión de todas las cámaras y del posterior llamado al central para que observe la jugada en cancha. El reto no es nada sencillo, ya que es evidente que el árbitro debe tomar la decisión con prontitud para evitar entorpecer el desarrollo del juego.
Ímer Machado es el director técnico del proyecto del VAR en Colombia; 24 árbitros, entre los que se destacan Wilmar Roldán, Andrés Rojas, Nicolás Gallo, Alexánder Guzmán y John León, han sido capacitados para utilizar el VAR y la herramienta asistente. Los estadios Manuel Murillo Toro, Nemesio Camacho ‘El Campín’, Metropolitano de Barranquilla, Atanasio Girardot y el Monumental de Palmaseca ya cuentan con la tecnología necesaria para implementar la herramienta de revisión.
¿Para qué el VAR si todo seguirá supeditado a los errores o aciertos de los seres humanos? ¿De qué sirve que la tecnología muestre con detenimiento y precisión las jugadas dudosas y determinantes si todo seguirá dependiendo del criterio del juez? Estas son las preguntas que se hacen los aficionados del fútbol y seguirá siendo un debate de largo aliento, pues más que una adaptación y capacitación, se trata de la formación y la imparcialidad de quienes están a cargo de la justicia en el deporte.
El camino sigue siendo extenso y la implementación del VAR en Colombia seguirá estando en el ojo del huracán.