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La Comisión Europea rebajó su perspectiva de crecimiento e inflación para el año próximo en la eurozona, mencionando condiciones mundiales más difíciles y un menor ímpetu proveniente de los precios más bajos del petróleo y de un euro más débil.
El producto interno bruto en el bloque integrado por 19 países crecerá 1,8 por ciento en 2016, por debajo de una proyección anterior en mayo de 1,9 por ciento, dijo la Comisión en su pronóstico de otoño publicado este jueves. Se considera que la inflación se acelerará desde 0,1 por ciento este año hasta 1,6 por ciento en 2017.
La recuperación económica en la región de 19 países se apoya en un estímulo sin precedente del Banco Central Europeo. Dada la desaceleración en los mercados que gravita sobre el comercio mundial, han crecido los riesgos de que el crecimiento no sea lo bastante fuerte como para sostener la caída del desempleo y hacer volver la inflación a un nivel acorde con la meta del BCE de apenas por debajo de 2 por ciento.
“El pronóstico económico de hoy demuestra que la economía de la eurozona continúa su recuperación moderada”, dijo en un comunicado Valdis Dombrovskis, vicepresidente de la Comisión Europea. “Sostener y fortalecer la recuperación requiere aprovechar “vientos de cola temporarios como los precios bajos del petróleo, un tipo de cambio más bajo para el euro y la política monetaria acomodaticia del BCE”, dijo.
Pese a señalar que la recuperación se ha mostrado hasta ahora resistente a los shocks externos, la incertidumbre que rodea la perspectiva económica exhibe pocos indicios de ceder. Algunos de los riesgos son una desaceleración que exceda lo anticipado en China y una volatilidad de los mercados financieros generada por una normalización de la política monetaria estadounidense, según el informe.
En Alemania, las órdenes fabriles cayeron 2,8 por ciento en el tercer trimestre desde el anterior debido a una caída en la demanda desde el exterior de la eurozona, dijo el Ministerio de Economía de Berlín en una publicación aparte este jueves. Las órdenes provenientes del interior del país y el bloque monetario continúan sosteniendo a la industria, dijo.
La Comisión elevó su pronóstico de crecimiento en la eurozona para este año desde una estimación previa de 1,5 por ciento hasta 1,6 por ciento. La producción se aceleraría hasta 1,9 por ciento en 2017, dijo.
Desglosando los componentes del crecimiento, la Comisión predice que la demanda interna repuntará este año y seguirá manteniendo su impulso a corto plazo, sostenida por un aumento del ingreso nominal, del poder adquisitivo y de una mejora en las condiciones del mercado de trabajo. Se pronostica, por otra parte, que la inversión se fortalecerá “gradualmente” aunque a un ritmo menor que en recuperaciones anteriores, señalando expectativas tenues relativas a la demanda, limitaciones en la oferta crediticia y presiones de desapalancamiento corporativo persistentes.
En reacción al informe, Pierre Moscovici, comisionado de Asuntos Económicos y Financieros de la UE, dijo que la recuperación «sigue en marcha”, pero advirtió que la mejora es aún despareja en la eurozona y que el año próximo los retos continuarán siendo considerables. “Requieren respuestas políticas audaces y decididas en 2016, especialmente ante una perspectiva mundial incierta”, dijo en un comunicado.