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Ya van seis partidos de preparación en el ciclo Gómez y la selección sigue estando cruda, muy cruda. El 0-0 frente a Estados Unidos fue tan lánguido como el 1-0 contra Ecuador, salvo algunos minuticos del segundo tiempo cuando los jugadores parece que olvidaron el cliché y buscaron la victoria.
Bolillo cree ciegamente en la táctica y entiende que un colectivo suyo debe ser, primero que todo, un equipo táctico que demuestre que tiene un técnico al frente. Lo mismo pensaba Pinto. Igual concepto tiene Lara. Todos los técnicos quieren ponerle su sello, su impronta al trabajo y se esmeran en darles a los oncenos que dirigen un orden y una identidad.
El trabajo táctico siempre empieza por la defensa. Primero que no nos hagan goles, después ya veremos. Y esta selección tiene esa misma concepción, hacerse fuerte atrás y después a ver qué sale. Por eso la selección, que tiene seis partidos y tan sólo 15 entrenamientos, luce atada a una camisa de fuerza, sin alegría ni chispa, timorata, sin pasar a la segunda fase.
Colombia tiene hasta ahora un tímido aprobado en defensa. Pero en la transición su calificación es discreta. Lo hacen bien para replegarse y lo hacen muy mal para desdoblarse. Y en la tercera fase, al ataque, el equipo se raja absolutamente. Luego, el balance no es bueno, no se está cumpliendo la idea que un técnico, llámese como se llame, debe tener: defenderse y atacar bien. Se están quedando al 33% de lo requerido.
Este equipo parece calcado del Santa Fe que dirigió Gómez. Tiene movimientos interesantes de recomposición de líneas, quiere hacerse corto, se muestra rígido y le cuesta demasiado pasar al ataque. La tricolor hasta ahora aburre a la óptica, no te genera sentimientos alegres, se le ve tan metida en esa camisa de fuerza y tan poco inspirada de media cancha para arriba, que el aficionado la ve defensiva y tiesa.
A Lara y a Pinto se los molió a palos, incluido este analista, porque no generaban fútbol ofensivo. Se reclamó hasta el cansancio que la pelota le llegara a Falcao o al que fuera, se pidió hasta la saciedad salida por las bandas, se exigió remates a puerta, creación, fútbol de ataque y volumen de juego.
El técnico promete fútbol ofensivo para el próximo año. Con los actores y protagonistas que el seleccionó como inamovibles será muy difícil. El módulo es válido, muchos de los intérpretes están reprobados hasta ahora y es hora que el DT piense en alternativas diferentes.