Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
FUE UN PLACER ANALIZAR EL EDITORIAL del 26 de abril (El Espectador, “El genocidio armenio”).
La definición de “primer genocidio del siglo XX” parece lo más apropiado para ustedes, como si la historia del ser humano comenzara en el siglo XX, como si el siglo XX comenzara en 1915, como si las fuerzas colonialistas e imperialistas desde el siglo XV y los provocadores de las guerras “santas” pudieran limpiar sus manos del asesinato de decenas de millones de inocentes. Parece apropiado para ustedes el enterrar las masacres del siglo XX antes de 1915 en África. ¿Piensan que en esta era digital pueden resetear la historia como en los juegos digitales de los niños? En el editorial quieren dar una lección de historia a sus lectores, pero pienso que no tienen un conocimiento más que el adquirido en los libros de historia del colegio. “Unirse con Alemania en contra de los aliados” es la opinión del editorial, pero la verdad es que el Imperio otomano buscaba una alianza contra las políticas imperialistas de los poderes más fuertes de la época, como Rusia, Inglaterra y Francia, que trataban de desmembrar el Imperio otomano y ocupar sus territorios. Parece que en el libro de historia en el que se basaron no está escrito que el gobierno otomano buscó hasta el último momento una alianza con los aliados. No está escrito tampoco que el gobierno otomano, para equilibrar la armada rusa en el mar Negro, ordenó los buques de guerra al Imperio inglés, los cuales nunca fueron enviados al comienzo de la guerra. “Se acusó a los armenios de colaborar con Rusia” son las palabras en la lección de historia del editorial. La verdad es que el ejército ruso encontró, cuando entró en Van en abril de 1915, decenas de miles de muertos, todos mujeres, ancianos y niños musulmanes, ya que los hombres jóvenes eran parte del ejército otomano. Hubo atrocidades como esta en otras ciudades también, pero solamente me contento con citar el caso de Van, porque los archivos de Rusia están llenos con las cartas y reportes de los honorables oficiales del Imperio ruso que expresaron su indignación por la exterminación de los musulmanes turcos y kurdos. Insisto que en libros de historia de colegio no se encontraba el relato completo. “La minoría armenia”, como afirma el editorial, y el “imperio turco-otomano” son expresiones equivocadas, tal vez porque no pudieron aprender de los libros del colegio que el Imperio otomano era multiétnico y el partido en el poder, justo antes de la Primera Guerra Mundial, no se llamaba “los Jóvenes Turcos” sino “Ittihat ve Terakki (Unión y progreso)” y había miembros de todas las religiones y muchos armenios a la cabeza de los ministerios más importantes del Imperio.¿En qué país del mundo había tantas personas de diferentes religiones en los últimos años del siglo XIX y en los primeros del siglo XX? Pasamos a la lección jurídica. Insisto en que los libros de historia que consultaron no escribieron que el Imperio otomano perdió la Primera Guerra Mundial, las fuerzas imperialistas ocuparon su capital, Estambul, y otras ciudades por cuatro años e impusieron un gobierno colaborador con los ocupadores, el cual ayudó a la búsqueda, desde 1918 hasta 1922, de una prueba o evidencia para abrir un proceso en contra de 145 hombres de Estado como militares, funcionarios e intelectuales del Imperio, que fueron enviados a Malta. Pero no pudieron encontrar nada que probara la existencia de una intención de “destruir, total o parcialmente, una nación, etnia, raza o grupo religioso” y posteriormente liberaron a estas personas sin ser juzgadas. La tragedia que vivimos en 1915 causó la muerte de cientos de miles de musulmanes y armenios, lo que significó el fin de mil años de pacífica coexistencia. En el centenario de los eventos ocurridos en nuestro territorio conmemoramos con la comunidad armenia y con profunda tristeza las pérdidas humanas. Existe una gran diferencia entre negar un crimen y buscar la verdad sin prejuicios propagandistas y con total libertad intelectual. * Engin Yürür, Embajador de Turquía.