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Lo que muchas personas valoran del fútbol, y del deporte en general, son las hazañas que quedan marcadas en la historia: el Nothingham Forrest de Inglaterra, dirigido por Brian Clough y que ascendió de segunda división, se consagró campeón de primera y después fue bicampeón de Europa; el sextete del Barcelona, liderado por Pep Guardiola, Lionel Messi y compañía; incluso el campeonato obtenido por el Leicester City en 2016 en la Premier League también entra en esa categoría, pero hubo un hito en Colombia que quedó rasguñando la gloria.
En 2005, el Cúcuta Deportivo regresaba a la primera división del fútbol colombiano luego de 10 años en el infierno de la B. Tal y como lo dijo Róbinson Zapata, arquero del equipo motilón: “: lo ideal era hacer un buen torneo y mantener la categoría”. Ni los mismos jugadores creían que podían llegar tan lejos como lo hicieron.
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Bajo la dirección técnica de Jorge Luis Pinto, el Cúcuta empezó el primer semestre de 2006 venciendo a Atlético Nacional por 3-2 en el Estadio General Santander de la ciudad fronteriza. El todos contra todos terminaría con el equipo de Pinto como segundo en la tabla de posiciones con 37 puntos, los mismos que el líder Once Caldas, pero un gol de diferencia menos.
Ese primer semestre terminaría con una victoria por el cuadrangular B de aquel torneo del doblemente glorioso en casa frente a Millonarios por 2-1, pero no le alcanzaría para pasar a la final. El Deportivo Pasto fue quien disputó y ganó la estrella de mitad de año. Para el segundo semestre, los ánimos para el equipo de la frontera no era el mismo. Pero su líder y director técnico los convenció de que la hazaña era posible.
Las cosas no empezaron de la mejor manera para el Cúcuta. La primera fecha la perdió frente a Nacional en Medellín y en casa empató frente al Deportivo Cali. A pesar de las dudas, el equipo se mantuvo y Pinto sacó la cara por sus jugadores. Braynner García recuerda que “el profe Pinto es uno de mis ídolos por el respeto que tiene por la profesión. Es una persona que siempre peleaba por el grupo y esa fue una de las bases para conseguir el título”.
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Con mayor dificultad, los motilones ocuparon la sexta casilla de la clasificación y pasaron a lo cuadrangulares semifinales. Esta vez, por el grupo B, debían enfrentar a Independiente Medellín, Atlético Huila y, nuevamente, a Millonarios. Con la humildad con la que hablan los futbolistas, Nelson Flórez -jugador de ese Cúcuta Deportivo- explica que no se presupuestaron hacer ciertos puntos frente a ciertos rivales. El grupo vivió partido a partido, día a día para mantener los pies en la tierra.
Finalmente, en la última fecha, debían obtener mínimo un punto para disputar la estrella de fin de año frente al Deportes Tolima. El tercer y cuarto partido de la fase final los habían perdido los muchachos de Pinto y parecía que se volverían a quedar a las puertas de una final. Un difícil partido frente al Huila en Cúcuta que terminó empatado a cero mandó al cuadro motilón a la final del torneo.
Jorge Luis Pinto fue designado como entrenador de la selección de Colombia de fútbol antes del primer partido frente al Tolima, aún así, el equipo mantuvo la compostura y supo sacar la mínima diferencia en su casa. 1-0 y todo se definiría en Ibagué. Un fortín del cuadro pijao que en todo el año había perdido solo un partido de los 24 que disputó.
A los 16 minutos del segundo tiempo, Yulián Anchico empató la serie, pero los jugadores del Cúcuta mantuvieron la calma. Fue hasta el 77 que con una genialidad de Macnelly Torres, que con un giro y potencia pura se quitó de encima a un jugador. Luego buscó la pared con el panameño Blas Pérez, ganó en velocidad y después fusiló a Agustín Julio que solo pudo ver el balón cuando estaba en el fondo de la red. Los muchachos de Pinto aguantaron los minutos finales y obtuvieron el título.
Miles de personas salieron a las calles a celebrar el primer título en la historia del Cúcuta Deportivo. Con un recibimiento multitudinario llegaron los campeones al aeropuerto de la ciudad e hicieron un recorrido hasta el estadio para festejarlo con su gente. Pero la alegría no se quedaría allí, se venía la Copa Libertadores.
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El equipo de Jorge Luis Bernal, que reemplazó a Pinto cuando asumió la dirección técnica del equipo nacional, pasó de segundo del grupo 3 por debajo de Gremio, pero eliminando al mismo rival de la final del 20 de diciembre de 2006. En octavos de final el Cúcuta eliminó al Toluca de México, después venció a Nacional de Uruguay y en semifinales enfrentaba al Boca Juniors de Juan Román Riquelme.
El partido de ida fue un espectáculo para los fronterizos. 3-1 y la esperanza de llegar a la final del torneo más importante de Sudamérica en su primera participación era cada vez más palpable. La vuelta fue a otro precio, pues la jerarquía le ganó al Cúcuta y cayó 3-0 en la Bombonera con una niebla que se prestaba para aplazar el partido. Aun así, ese Cúcuta de 2006-2007 quedará en el recuerdo de todos.
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Tal vez no era uno de esos equipos que cualquier aficionado del deporte puede recitar la formación de atrás para adelante -con posibles sustituciones incluidas-, ni tampoco el cuadro del que todos querían tener una camiseta para agregar a la colección. Fue un grupo de jugadores que le demostraron a un continente que no solo los grandes nombres pueden trascender. Uno de esos equipos que sale cada “de vez en cuando”, pero que queda en los corazones de los hinchas.