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Una gran controversia se generó en Colombia a raíz del concurso “El Gran Colombiano”, que otorgó el canal History Channel con la ayuda de este periódico, y el cual ganó Alvaro por encima de un escritor como Gabriel Garcia Márquez. Cuando Uribe llegó a la Presidencia había mucha inseguridad, mucha guerrilla y mucho delito. Con su mano fuerte llevó a cabo la tarea de combatir la delincuencia, y después de ocho años de gobierno se vio la diferencia. Colombia venía mal desde hacía muchos años, estaba sitiada por la violencia, no se podía salir de algunas ciudades, las personas y la economía necesitaban un cambio drástico.
La mitad del país no lo quiere y está en desacuerdo en que quiera elegirse como Senador de la República. Su gobierno tuvo lunares como los falsos positivos y Agro Ingreso Seguro entre otros, a pesar de ello, no logran implicarlo en absolutamente nada. Mientras fue Presidente de Colombia, se vivió un cambio radical que se necesitaba en el momento, pues toda Colombia estaba viviendo una época verdaderamente violenta, y el desorden imperaba.
Si un 30.3% de la gente lo escogió sobre los demás, es una prueba de que el país está dividido en dos y que la próxima contienda electoral será dura para ambos bandos, los cuales se pelearán los votos y tratarán de mostrar su mejor cara. Por un lado, está este gobierno que quiere pasar la página de la violencia y atraer aún más inversión al firmar la paz, y que Colombia sea un país como la gran mayoría, es decir, sin guerrilla. Que los ciudadanos no tengan miedo y mucho menos los turistas, para que estos puedan transitar sin desconfianza alguna. Santos busca tener otro país y le apuesta a eso, quiere que no pasemos más años en la guerra. Dicen que quiere ser por lo menos nominado al premio Nobel de la paz, y ojalá lo logre, eso querría decir que Colombia firmaría la paz con las FARC.
Existen dos maneras de acabar con el problema, una de ellas es por medio de la guerra que quieren los Uribistas a toda costa, y la otra es negociando la paz, que es a lo que le apuesta el presidente Santos. Hay dos caminos, la guerra o la paz, y el que se escoja no depende de la gran mayoría de colombianos, más bien de la guerrilla que empuña las armas.