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Más allá de la evidente conmoción y el rechazo que ha generado en el país el vil asesinato del gobernador de Caquetá, Luis Fernando Cuéllar, las consecuencias de este lamentable hecho seguramente se reflejarán en el mediano plazo y podrían marcar buena parte del agitado año electoral que vivirán los colombianos en 2010.
Para empezar, los analistas y políticos consideran que no se trata de un hecho aislado, como lo sostuvo ayer Juan Fernando Cristo, jefe de debate de la campaña presidencial de Rafael Pardo: “Este es el presagio de una campaña electoral y política que parece que las Farc tienen toda la intención de ensangrentar”.
La preocupación de Cristo suele repetirse en los meses previos a las elecciones, pues tradicionalmente los grupos guerrilleros incrementan sus ataques terroristas por esta época. “Las Farc siempre hacen una campaña a partir del 20 de diciembre y, segundo, están las elecciones en las que también suelen tener escaladas. A esto se le suma el anuncio de una alianza entre las Farc y el Eln, así como las tensiones en la frontera con Venezuela, lo que hace que se desplieguen tropas hacia esa región y se dejen zonas con complicadas situaciones de orden público”, explicó el analista León Valencia.
Así las cosas, el asesinato del gobernador Cuéllar puede ser el inicio de una nueva ofensiva de la guerrilla. Diputados y concejales, sobre todo del suroriente, han manifestado su temor por la arremetida. Ante este panorama, los candidatos que apoyan decididamente la política de Seguridad Democrática del presidente Álvaro Uribe Vélez podrían ganar el favor en las urnas, pues se está enviando el mensaje de que no se puede desfallecer en el ataque frontal a los grupos subversivos.
“Hay que rodear al Gobierno Nacional y apoyar sin equívocos la política de Seguridad Democrática del presidente Álvaro Uribe, porque acciones demenciales como esta demuestran que la bestia aún está viva”, explicó el precandidato a la Presidencia del Partido de la U, Juan Manuel Santos, instantes después de que se conociera la noticia del asesinato de Cuéllar.
En ese escenario otros candidatos presidenciales, como los del conservatismo: Andrés Felipe Arias y Noemí Sanín, así como el mismo Germán Vargas Lleras, de Cambio Radical, son vistos por la opinión pública como continuistas de la política de Seguridad Democrática, lo que tendría sus réditos en las elecciones de 2010.
Por su parte, el ministro del Interior y de Justicia, Fabio Valencia Cossio, también se pronunció y les solicitó a los colombianos apoyar la política de seguridad. “Sin lugar a dudas, este es un acto de terrorismo y de barbarie, pero no se puede decir, después de tantos logros, que por esta situación está fallando la Seguridad Democrática”.
En el caso de Rafael Pardo, del liberalismo, ha dicho que a pesar de apoyar la estrategia, es amigo de realizarle modificaciones como brindarle mayor apoyo a la seguridad ciudadana. En una posición similar se ve a Sergio Fajardo e incluso a Gustavo Petro, aunque ha manifestado que la Seguridad Democrática se debe convertir en una política de Estado.
De todos modos, y como ya lo hicieron en 1998, 2002 y 2006, para el próximo año se prevé que la lucha contra la guerrilla será el eje del debate electoral colombiano. Una situación que no deja de ser novedosa, pues se consideraba que los programas de los candidatos de las próximas elecciones se fundamentarían en asuntos relacionados con la economía, como el desempleo y la reducción de la pobreza. La realidad es que la guerrilla no está aniquilada y en esas circunstancias contribuirán a elegir presidente.