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Soy una mujer cabeza de familia muy necesitada. Tanto, que este primero de mayo sentí envidia de los trabajadores que salieron a marchar porque ellos al menos tienen coloca.
Sabias señoras,
Yo no. Precisamente les quiero consultar esta idea que se me ocurrió para ganarme unos pesitos: tengo ganas de ofrecerle a Sofía Vergara mi vientre en alquiler para que caliente su embrión congelado y tenga el bebé. ¿Ustedes qué me aconsejan? ¿Sí es bueno alquilar el vientre? ¿Yo qué vendría siendo de esa criatura cuando nazca?
Atentamente,
Madre con vientre desocupado.
Querida negocianta,
Por su letra vemos que sí está necesitada pues se le acabó el bolígrafo. Arquilar la barriga tiene tanto de largo como de ancho: por un lado, usté paña una platica que le cae como pedrada en ojo tuerto, pero por el otro se arriesga a una esperiencia maluconga.
Le vamos a contar el cacho que le pasó a Tola la vez que arrendó el vientre y usté saca sus propias conclusiones y toma una determinación, ajualá buena:
En El Espectador salió el clasificao de una pareja que buscaba un vientre pa arquilar. Decía, si no estoy mal: “Se necesita matriz amplia y aireada”. Al pelo pa Tola, que la tiene tan juanchona que es praticamente un loft.
La pareja vino con un ginecólogo que revisó a Tola y se almiró de la matriz tan descomunal y dijo que parecía una bodega, que hasta le sintió eco.
Se firmó el contrato de arrendamiento por un canon muy favorable, incluyendo alministración, y Tola les desigió dos fiadores con propiedá en el norte.
Al principio todo era dicha y la pareja muy adorados: Doña Tola por aquí doña Tola por allá, no encontraban trapo con qué agarrarla. Le complacían todos los antojos: que arepa de queso con lecherita, que salchipapas con güevos de codorniz… Hasta “banana esplí” les arrancó.
Pero a las dos se nos hacía muy raro que cada mes le sacaban ecografías pero nunca se las mostraban. Entonces Tola no se aguantó y cuando estaba piponcha de seis meses se hizo el esámen por su cuenta. Y adivinen: ¡Mellizos!
Tola frentió a los papáes y les dijo: Yo les arrendé pa un mero inquilino, o me pagan el doble o búsquenle barriga al otro mocoso. Claro, con dos muchachitos una gasta más energía, consume más agua… Se duplican las patadas.
Y fueron tan chichipatos ese par que dijeron: “Mejor le desocupamos, doña”. Y dicho y hecho: sacaron los niños antes de tiempo, sietemesinos. Menos mal salieron fácil gracias a que Tola tiene un zaguán muy ensanchao… No fue sino que tosiera.
Desde ahí Tola quedó curada pa arquilar el buche porque esos cagones le dejaron la matriz vuelta una melodía: las paredes rayadas, humedades…
Como ve, querida amiga, arrendar el cuerpo se presta pa sinsabores. Tola dice que ella de volver a arquilar lo haría mejor por agencia. Sobre su pregunta de qué viene siendo la arrendadora con el bebé, nosotras nos suponemos que será la “madre inmueble”.
Tus tías que te quieren,
Tola y Maruja
Posdata: Mucho ojo que con la moda del arquiler de barrigas ya Petro está pensando cobrarles predial.