Publicidad

Obama y McCain: empatados

LAS ENCUESTAS EN ESTADOS UNIDOS muestran una diferencia cada vez menor entre el candidato demócrata a la Presidencia de ese país, Barack Obama, y su contendor republicano, John McCain.

21 de agosto de 2008 – 05:22 p. m.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

De hecho, una compilación de los últimos resultados realizada por CNN señala a Obama con una ventaja de tan sólo el 1%. Sin embargo, las cifras siguen siendo muy similares a las que han predominado desde la primavera pasada en el país del norte. El porcentaje de indecisos tampoco ha variado mucho: ha oscilado entre el 10 y el 15% desde abril y hoy está en un 11%. ¿Qué puede explicar semejante cercanía y el eventual y muy relativo declive de Obama? ¿Qué oportunidades tiene antes de las elecciones de noviembre para recuperarse frente a McCain?

Primero es necesario aclarar que el comportamiento electoral en Estados Unidos recientemente se ha caracterizado por la rigidez y la polarización. Rigidez, porque como lo muestran las encuestas, el cambio en las preferencias partidistas es más bien poco: hay que mirar con un ojo muy agudo y con mucho detalle los números para poder hablar de una alteración en los porcentajes de apoyo a cada candidato. Aunque los medios estadounidenses y mundiales han intentado inflar y blindar la candidatura de Obama, el hecho es que nunca ha contado con una sólida superioridad numérica frente a McCain. Y polarización, porque el país hoy está tan dividido políticamente como lo estuvo en las elecciones presidenciales de 2000 entre Al Gore y Bush Jr. No sería raro que si las cosas siguen como van, en noviembre el asunto no se resuelva rápidamente.

¿Cómo siendo Obama “la vedette” de los medios en que se ha convertido, no ha podido sacarle más ventaja a McCain? Hay varias hipótesis. El resultado de las encuestas puede ser coyuntural y explicarse por un momentáneo estado de desconexión con su electorado; desconexión que le produjo la maratónica gira por Oriente Medio y Europa. Y es que no es para menos. La última encuesta de The New York Times y CBS sugiere que el tema que más les interesa a los estadounidenses es la economía, no la guerra en Irak ni la reputación internacional del país y su política exterior. En otras palabras, la popularidad por fuera poco o nada cuenta.

Y es que el tema económico no deja de ser preocupante. El Fondo Monetario Internacional ha descrito la situación en Estados Unidos como “el shock financiero más grande desde la Gran Depresión”. Luego, en este momento, como bien lo reconoció Bill Clinton hace algo más de una década, “¡es la economía estúpido!”. El problema es que, de acuerdo con un interesante ensayo que publicará The New York Times el próximo domingo, la propuesta económica de Obama es compleja y bien pensada, pero difícil de transmitir al electorado. Es una estrategia, en otras palabras, que no se puede convertir fácilmente en eslogan. Mientras la propuesta de McCain es la receta ortodoxa republicana de toda la vida que se basa en un gobierno pequeño y poco involucrado en la economía y la reducción de impuestos, lo de Obama es distinto. Él mismo habla de su teoría económica como una teoría “pragmática” en la que simplemente hay que averiguar qué funciona y qué no.

Los votantes estadounidenses pueden estar esperando un poco más de claridad en el mensaje, especialmente en la medida en que es posible predecir desde ya que su elección va a ser una “decisión del bolsillo”. El reto está en construir el eslogan y simplificar la historia sin restarle valor al plan económico demócrata.

Además, factores más aleatorios están afectando la candidatura de Obama. El descubrimiento de la infidelidad de John Edwards, uno de sus aliados políticos (ya se sabe que los estadounidenses no les perdonan fácilmente este tipo de conductas a sus figuras públicas); las campañas negativas de McCain y su estrategia de comparar a Obama con Paris Hilton y Britney Spears, entre otros, son elementos que explican el pequeño cambio en las encuestas.

Tres factores pueden producir cambios de aquí a noviembre: la elección de las fórmulas vicepresidenciales en las convenciones de ambos partidos, la dinámica de la guerra en Irak y los debates televisados entre candidatos. Aunque varios estudios de opinión pública han probado que estos debates producen pocos cambios en las preferencias del electorado y más bien refuerzan decisiones previamente tomadas, van a ser una gran oportunidad para observar la rearticulación en los programas de gobierno de ambos candidatos, especialmente en el campo de la recuperación económica.

Conoce más

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido