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Durante más de 15 días, en el desierto de Arabia Saudita, Francisco Álvarez pensó que terminar el Rally Dakar era algo imposible. Desde que se subió a la moto, el bogotano sabía que su decisión de participar en la prueba traería muchas cosas, tanto buenas como malas, al estar en una de las carreras más difíciles y exigentes del mundo.
Cuando estaba en el desierto y necesitaba más fuerza pensó en aquel niño que se enamoró del motocrós. Francisco recuerda a aquel “Pachito”, quien a diferencia de los que estaban en el parque La Florida decidió dejar de lado el fútbol y seguir lo que su papá quiso toda la vida.
“El Dakar es una cosa muy hostil que no es para cualquiera. Una caída puede ser muy grave. El simple hecho de participar, y en especial terminarla, me hizo hacer honor a la carrera”, dice Álvarez cuando recuerda sus días entre las dunas y la arena.
Sin embargo, cuando piensa en aquellas horas, durante y después de la carrera, no se arrepiente. Un año atrás ya lo habían invitado, pero fue hasta esta edición que dio el paso. En 2024, después de tantos años en las pistas, a Álvarez le había llegado el momento de participar en el Dakar. A pesar de que era algo que anhelaba desde que tuvo memoria, decidió aplazarlo.
“Corriendo el Mundial de Rally en Sonora (México) me dieron otra vez el cupo. Lo había rechazado porque es muy difícil en Colombia poder entrenar y competir en rally. Igual, los patrocinios, no son fáciles de conseguir”, explicó el corredor. “Hablé con la organización y logré tener más tiempo para, además de prepararme, también poder conseguir los recursos”, agregó.
Para preparar su participación aprovechó el territorio mexicano para competir en un mundial de rally, como novato, y sin tenerlo planeado, se consagró campeón. Con ese escenario siguió dando todo de sí para llegar en su mejor forma al Dakar.
Algo imposible de olvidar
Ya con todo listo, a comienzos de este mes Álvarez empacó su maleta para viajar a Arabia Saudita y correr lo que había esperado toda su vida. Si bien él sabía que no iba a ser algo fácil, la realidad del desierto fue mucho más dura de lo que esperaba.
Justo esta edición fue una de las más difíciles en los últimos 10 años. El Dakar fue muy intenso, fue un rally que tuvo muchas etapas en las que no se contaba con comodidades. Además, en algunas jornadas no se permitía la asistencia mecánica, lo cual hacía que cada piloto cuidara su propia moto para poder seguir en competencia.

Aunque Álvarez estaba dando lo mejor, ocurrió algo que un motociclista nunca tiene en sus planes: el timón se le rompió.
“Creo que el día más difícil fue después de la cronometrada de 48 horas. Tuve que hacer casi 560 kilómetros, un día muy largo. Al día siguiente, como 60 kilómetros y se me rompió el timón. Como no tenía asistencia porque era etapa maratón, tuve que recorrer así 470 kilómetros al otro día. A pesar de que fue bastante incómodo, logré terminar esos dos días”, recuerda.
Además de que el calor, las dunas y la arena afectaron su estado físico, la salud mental también pasó por una dura prueba en cada uno de los días. Si bien en uno que otro momento pensó en desistir, “estar en aquella situación y saber todo lo que me había esforzado, me dio más que fuerza para terminar”.
A pesar de que el colombiano terminó en la casilla 50, logró cumplir el gran objetivo que tenía desde hace mucho tiempo. Si bien este logro lo hizo crecer como deportista, Álvarez siente que lo ayudó mucho más como persona.
“Es una carrera tan dura, que logras conocerte muchísimo más a fondo, logras saber y entender cosas que puedes sobrepasar”, reconoció el motociclista. “El límite se rompe sin dudarlo y uno logra encontrar motivación y la fuerza donde uno no sabía que había”.
Tras terminar el Dakar de este año, el bogotano aseguró su cupo para participar en la edición 2026. Sin embargo, tras el extenuante reto físico y mental, por ahora dejará pasar un año más para volver a estar sobre su moto en las dunas del desierto.
“En este momento vivo el día a día. Llevo toda mi vida corriendo sin parar, pero dos años que han sido muchísimo más intensos de lo normal. Así que por ahora quiero estar un poco más relajado y mirar a ver qué proyecto monto a corto y largo plazo”, señaló el piloto.
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