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“El Dream Team está de vuelta”

El alero de los Cavaliers, a sus 23 años, es uno de los deportistas más ricos. Admite que está herido por los recientes fracasos de su selección en torneos internacionales.

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Hace cuatro años, en los Juegos Olímpicos de Atenas, el basquetbolista Lebron James, quien ya era figura en la NBA, la liga profesional de los Estados Unidos, sufrió la primera gran desilusión de su carrera cuando su selección apenas pudo ocupar el tercer lugar en el podio olímpico. Dos años más tarde, para completar, también tuvo que conformarse con el bronce, en el mundial de Japón.

A él y a su equipo, el deporte les dio una lección. “Nadie gana de camiseta y yo creía que sí”, le dijo el alero de los Cavaliers de Cleveland a El Espectador, en medio de una rueda de prensa con el Dream Team a la que asistieron no menos de 300 periodistas de todo el mundo y en la que el gigante de 2,02 metros de estatura y 110 kilos de peso, nacido en Akron, Ohio, hace 23 años, advirtió que “El Dream Team está de vuelta”.

Y la noche del domingo, madrugada en Colombia, lo demostró al vencer contundentemente a China, por 101 a 70, ante 25 mil fervorosos hinchas locales que asumieron el partido como si fuera una guerra, pero terminaron aceptando con hidalguía la superioridad de los visitantes.

“Ha sido el partido más excitante que he jugado. La pasión de la gente era increíble y nos ayudó a entender la diferencia entre representar a un club, a una ciudad, y tener detrás a todo un país”, señaló emocionado James, pues admite que tiene una espinita clavada desde el fracaso de Atenas. “Yo tal vez no lograba entender lo que significaba ponerme el uniforme de Estados Unidos y las repercusiones que eso tiene. Hasta el presidente George Bush estaba ahí en la tribuna, con una bandera, haciendo fuerza por nosotros”, agregó.

¿Realmente viene con ánimo de revancha?

Revancha no, más bien ganas de demostrar que somos los mejores del mundo. Nosotros mismos, con malas actuaciones, nos encargamos de poner eso en duda.

¿Ganarán la medalla de oro?

Sin ninguna duda. Este grupo tiene muy buena actitud y ha trabajado duro para hacerlo. Seguramente los rivales también lo han hecho y van a dejarlo todo contra nosotros, pero se encontrarán con un equipo ambicioso que quiere recuperar el lugar que merece, el primero.

¿Cuál es el rival a vencer en estos Juegos Olímpicos?

Yo creo que España, Argentina y Alemania son los más complicados por su estilo de juego. Ellos son muy veloces, rotan mucho el balón y escogen bien sus lanzamientos. Los otros juegan más bajo los tableros y nos facilitan las cosas. Pero igual todos los partidos hay que jugarlos.

¿Contra China hicieron un partido muy parejo?

Ellos juegan muy bien, dieron una buena pelea, pero nosotros queríamos demostrar que vinimos con todo, que no estamos de paseo y que sabemos que este torneo tendrá una audiencia enorme en todo el mundo y que por eso debemos demostrar

nuestra superioridad en la cancha. Yo siento en mi corazón que el Dream Team está de vuelta.

Parecen sus palabras muy sobradoras…

Todo lo contrario. Si algo tiene este equipo es que respeta mucho a los demás. Por eso los va a enfrentar siempre con seriedad. Nadie gana de camiseta y yo creía que sí, darme cuenta de eso me costó duras derrotas y por eso ahora vengo con tanta ansiedad de ganar el oro.

¿Qué les hace falta?

Ganar, volver al primer lugar. En la cancha tratamos de divertirnos y divertir a la gente, pero tenemos claro que lo primero acá será ganar.

¿No hay problemas entre tantas estrellas?

Todos son jugadores ya maduros que saben que lo importante acá es llevarnos la medalla de oro y por eso cada uno hace su trabajo y ya. Los que inician jugando, los que entran, los que no juegan, todos vamos para el mismo lado. Esa es la única forma de triunfar y de llevarnos la medalla para la casa.

¿Le sorprende toda la expectativa que generan en la afición y los medios de comunicación del mundo?

Pues sí porque uno sabe que es famoso, que la gente lo conoce, pero no imagina que lo quieran y lo que se siente acá es que el público tiene cariño por uno, por lo que se hace en la cancha, eso es gratificante.

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Se rumora que cambiará de equipo en la NBA para la próxima temporada, que saldrá de los Cavaliers de Cleveland, ¿Irá a Nueva York?

De ese tema no sé nada, tengo contrato hasta 2010 y mi mente está enfocada ahora en los Olímpicos. No tengo más información al respecto.

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Después de media hora rodeado por periodistas de todo el mundo que le preguntaban hasta por el contrato que firmó con la marca de ropa deportiva Nike en 2003, cuando ni siquiera era profesional, por 90 millones de dólares, Lebron se levantó de su silla, esperó a sus compañeros Kobe Bryant, Carmelo Anthony, Jason Kidd y Dwayne Wade, quienes permanecían aún en el recinto, con quienes partió hacia el hotel en el que están concentrados, a las afueras de la capital china. Él es una estrella.

Detrás de ellos, todo el grupo administrativo de la Federación Estadounidense de Baloncesto y el Comité Olímpico de ese país, integrado por casi 80 personas, encargadas de todos los detalles logísticos para que a las figuras de la NBA no les falte nada. Cuatro buses, cinco automóviles y cuatro motocicletas escoltas, conforman la caravana que más impresiona cuando pasa por las calles de Pekín, porque es incluso más grande que la del presidente Bush.

 

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