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Esta vez al quinteto estadounidense no lo han denominado ‘Dream Team’ (equipo de ensueño), sino ‘Redeem Team’ (conjunto de la redención), por lo que el objetivo no es otro que destronar a Argentina del primer lugar que obtuvo hace cuatro años en Atenas.
Y para conseguirlo depositan buena parte de la esperanza en el talento de Kobe Bryant, referente obligado gracias a sus gestas con los Lakers de Los Ángeles. De hecho, el escolta no evade tal responsabilidad, por el contrario, se muestra tan confiado en que se devolverá al continente americano bañado de oro, que ha hecho una advertencia que no deja de tener algo de humor, pero que en definitiva compromete aún más a sus compañeros en busca del objetivo en Pekín.
Rodeado de micrófonos y cámaras, el jugador aprovechó la ocasión para decir: “Si no ganamos, me voy de Estados Unidos”. Pero el aviso no se detuvo ahí y agregó que “la gente me pregunta y yo bromeo mucho con ello, pero si queremos seguir siendo ciudadanos estadounidenses, tenemos que imponernos”.
Según Bryant, de no alcanzar la presea dorada, “seré un italiano y me llamareis Kobe Giovani. ¿Me entienden no?”. Y esa supuesta escogencia a la zar de nacionalidad no es casual, ya que cuando tenía seis años su padre abandonó la NBA y se mudó con su familia a dicho país europeo, donde el jugador intentó dedicarse al fútbol y por eso es reconocido hincha del AC Milan.
Sus palabras ya empezaron a surtir efecto, tanto que Carmelo Anthony, compañero de selección, quien cumplirá 30 años el próximo 23 de agosto, también ironizó al respecto del oro olímpico: “Envío mi maleta a otro sitio, negocio un contrato en algún lugar y no vuelvo a casa”.
La selección estadounidense no se concentró en la Villa Olímpica, sino en un lujoso hotel de la capital china, debutará este domingo en la Olimpiada contra la anfitriona, después de las 9:15 de la mañana.