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Pero llegó la hora de hablar y escribir de deporte, de hacer pronósticos y especular sobre lo que veremos en los 37 impresionantes escenarios que el gobierno chino acondicionó para las justas que se realizarán en Beijing y en seis ciudades subsedes.
Y a diferencia de las ediciones anteriores, en las que era fácil vaticinar el triunfo de la delegación de los Estados Unidos, ahora el equipo local aparece como el gran favorito para finalizar en la primera posición de la tabla de medallería.
Claro, superar al gigante de Occidente no será fácil, sobre todo porque cuenta con la mejor organización deportiva y el mayor presupuesto para seleccionar y preparar a sus atletas.
Pero China también tiene lo suyo. Además de un buen trabajo en la formación y el desarrollo de talentos, posee una enorme ilusión de demostrarle al mundo por qué es considerada por muchos analistas como la gran potencia del futuro.
Sin duda, entre el 8 y el 24 de agosto veremos una Guerra de Estrellas, cuyos protagonistas principales serán estos dos gigantes, pero en la que los actores de reparto podrían desequilibrar la balanza para un lado o para el otro. Ese grupo de naciones que no aspirar a ganar, pero que podría quitarle algunas medallas a los colosos de Oriente y Occidente, está encabezado por Rusia, Australia, Japón, Alemania, Francia, Italia, Corea del Sur e Inglaterra, que en ese orden finalizaron en Atenas.
Mano a mano
Dirigentes, técnicos, periodistas y los propios deportistas aseguran que la lucha por el título de los Juegos será un cabeza a cabeza entre chinos y estadounidenses. De hecho, las estadísticas respaldan ese concepto.
En los campeonatos mundiales o sus equivalentes realizados desde 2006 hasta hoy, en los deportes del programa olímpico, China ha conquistado 43 medallas de oro, la misma cantidad que Estados Unidos.
Y si a eso se le agrega el estrecho margen por el que los norteamericanos se impusieron en Atenas (35 oros contra 32), pues queda claro que en Beijing habrá fotofinish.
“Ellos tienen la ventaja de ser anfitriones y han destinado vastos recursos para su equipo olímpico. China tiene que ser considerado como el candidato para llevarse la mayor cantidad de medallas”, afirmó la semana pasada Jim Scherr, el director ejecutivo del Comité Olímpico de Estados Unidos, tal vez para quitarle presión a sus atletas, quienes no obstante tienen como meta superar las 103 preseas que obtuvieron hace cuatro años.
El poderío estadounidense está en el atletismo y la natación. Esas dos disciplinas les dieron 53 medallas en Atenas. Pero los chinos seguramente dominarán en clavados, tenis de mesa y levantamiento de pesas.
En lo que sí tienen ventaja los de la bandera azul, roja y blanca con barras y estrellas es en la cantidad de figuras. Mientras los referentes chinos son el atleta Liu Xiang y el basquetbolista Yao Ming, quienes ganarían un oro cada uno, los nadadores estadounidenses Michael Phelps y Katie Hoff aspiran a sumar 13 títulos, él siete y ella seis, en el famoso Cubo de Agua.
En las competencias por equipos los norteamericanos le apuntan al triunfo en baloncesto (masculino y femenino), fútbol femenino y sóftbol; los chinos en cambio, le apuestan a sus conjuntos de gimnasia, clavados, voleibol y tenis de mesa.
Las posibilidades de los latinos
Para los países de América Central y del Sur, las opciones claras de medallas de oro no son muchas. El cubano Dayron Robles, nuevo plusmarquista mundial de 110 metros vallas, intentará amargarle la fiesta al chino Liu Xiang. Y el panameño Irving Saladino, campeón del mundo de salto de longitud peleará también el oro. Seguramente también algún boxeador cubano subirá a lo más alto del podio. Por equipos, el seleccionado de voleibol masculino Brasil es claro favorito, al igual que el de Argentina en el fútbol.
Una mención aparte merece el duelo que sostendrán los tenistas Rafael Nadal y Roger Federer, que en los Olímpicos tiene tintes de revancha.
Faltan cinco días para que comiencen los Juegos y por fin vamos a hablar solamente de deporte.