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Mal de suplencia

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Tan sólo José Pékerman conoce bien las conclusiones internas de su trabajo en la selección que dejó la gira por Oriente Medio. Intentar explicar lo que piensa o quiere el técnico es una tontería, pues únicamente él conoce sus silencios y para dónde va.

El partido contra Kuwait fue mucho mas expresivo en lo futbolístico que el insípido juego frente a Baréin. La goleada inicial enmascaró los problemas de funcionamiento colectivo y las falencias individuales, mientras que el 3-1 puso muchas cosas en claro y delató verdades a las que el cuerpo técnico tiene que atenerse antes de la Copa América.

Por ejemplo, dejó en limpio que no es cierto como algunos “vendehumo” quieren hacer ver que Falcao anda en un nivel bastante alto. Se entiende que la selección es “su negocio”, por el que pagaron una millonada, y que requieran promocionar el producto al máximo, pero deben partir de una base: no se puede irrespetar al televidente, la gente sabe de fútbol, entiende el juego, y decir que esta imparable y que Van Gaal tiembla por los goles de Radamel, resulta tan ridículo como cursi. Recuperar a Falcao no va a ser fácil, por mas artículos, textos, estadísticas, notas y entrevistas. La cuestión es de sensibilidad, lo que se llama tener buen pie, y Falcao parece tener una pelea con la pelota que se le atropella, se le escapa, le rebota.

Quintero y Cuadrado sufren del “mal de suplencia”, enfermedad que se manifiesta en no saber hacer con la bola, no saber correr la cancha y que se manifiesta con largos períodos de ausencia del juego y malas elecciones a la hora de decidir con la pelota cuál es la mejor jugada. Ellos, al igual que Falcao, están condenados al ostracismo y recuperarlos va a costar. No es justo descalificar por unos minutos en la cancha a los nuevos, los que tuvieron su oportunidad, pero por ahora Bocanegra y Andrade tendrán que levantar mucho su nivel para poder quedarse con los puestos en los laterales. Colombia sigue teniendo un grave problema en la banda izquierda, pues Armero anda fatal, algo que viene hace mucho tiempo, y no se ve su recambio. Tampoco Mojica y Rentería dejaron sensaciones alentadoras.

Finalmente, la registradora sonó, la Federación se gano una buena plata, los partiditos dejaron un sabor agridulce, quedaron muy pocas cosas para el recuerdo y la selección está lejos del nivel apetecible para jugar una Copa América e intentar ganarla. Y gracias a la TV de Kuwait por evitarnos las tomas de Bedoya y González con los jeques, califas, emires y demás realezas de ese país. Con lo visto contra Baréin tuvimos demasiado de esa amarga pócima.

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