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Corficolombiana y las 4G

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Tras la lectura del contenido final de la entrevista mía, acerca de algunos aspectos sobre los proyectos 4G que actualmente adelanta la ANI (“El reto va a ser el cierre financiero”, El Espectador, 03/0 1/ 15), es claro que el resultado no fue el buscado y que incluso fue el opuesto.

En ningún momento es la opinión de Corficolombiana que el programa 4G adolezca de deficiencias de planeación, ejecución o financiación. Muy por el contrario, el mensaje principal era aportar a la discusión y el éxito de los proyectos, poniendo de presente los retos que como país y mercado financiero enfrentamos en cada una de las etapas de la ejecución de estos procesos.

Alejandro Sánchez Vaca.

Vicepresidente de Banca de Inversión de Corficolombiana.

Crisis judicial

La anomia judicial por la cual giramos en el círculo político se dimensionó con el cambio del “articulito” que permitió el desbalance de poderes. Contrajo nombramientos de funcionarios en las altas posiciones de la justicia y el Legislativo, sin los suficientes méritos académicos y éticos. La ética de lo público y privado se fueron esfumando y la gran corrupción hizo nichos en todas las esferas del poder. La abismal corrupción penetró hasta en la máxima institución del Poder Judicial, la otrora Honorable Corte Constitucional, abonada por un Estado neoliberal, privatizador y no ejecutante de las debidas regulaciones al mercado y a las instituciones. El tráfico de influencias, sobornos, etc., hicieron carrera dentro de la justicia. El presidente de la Corte Constitucional, Jorge Pretelt, ternado por el gobierno anterior, curiosamente recién elegido, hoy rechazado por sus colegas, podría ser investigado, junto a su esposa (salió del país). Ante este espantoso diagnóstico, el aún magistrado arremete contra el fiscal general de la Nación, Eduardo Montealegre, y desata vergonzosas acusaciones que le restan credibilidad, señorío y salpican el proceso de paz.

El manido argumento de defensa de los pertenecientes al Centro Democrático es el de declararse perseguidos políticos, víctimas de la justicia, dejando como colorario la salida del país para adquirir asilo bajo influencias políticas. El abogado y columnista de El Espectador, Ramiro Bejarano, respecto a la crisis, dijo: “Me siento incapaz de seguir ejerciendo la profesión de abogado ante unas cortes que dan miedo”. La sociedad colombiana siente indignación y tristeza de ver día a día los escándalos imparables. El 75% de los ciudadanos no creen en su sistema político, según encuesta de Pew Global de 2014. Le harían un gran favor patriótico las renuncias esperadas de los togados para construir una nueva Honorable Corte Constitucional Transitoria.

Ómar León Muriel Arango. Bogotá.

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