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La mirada lejana de Luis Fernando Suárez, la actitud de derrota de Teófilo Gutiérrez y el rostro de frustración de Sebastián Viera. Tres íconos del Júnior, tres similitudes en el sentir. La razón: una jugada en el minuto 90, enredada en el área y que terminó con el gol de Yulián Gómez, con el empate de Unión Magdalena en el clásico de la costa caribe y con los rivales festejando como si ese tanto valiera tres puntos y no uno.
El equipo barranquillero, que por momentos jugó bien, que se enredó y que se había ido en ventaja con anotación de Michael Rangel en el minuto 38, terminó cediendo en su casa en un encuentro que tenía resuelto, que se le fue de manera efímera por pequeñas desconcentraciones, por no entender que la mejor manera de defender es con la pelota en los pies.
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Y aunque hubo reclamo de que el balón salió en el centro que terminó con el tanto del visitante, el central señaló el centro del campo con tal seguridad que su decisión se hizo creíble. Y el club de Santa Marta festejó así no haya parado esa racha de 20 partidos sin ganar fuera de casa.
Fabián Sambueza, el hombre que había participado en los últimos siete goles de Júnior, vio la tarjeta en el 64’ y le desordenó todo lo planeado a Luis Fernando Suárez. Y aunque hubo ajustes, no fue lo mismo, pues esa salida le dio ánimos al Unión que al final se salvó de caer en el estadio Metropolitano.
El actual campeón del fútbol colombiano mantuvo el liderato de la Liga Águila, pero cedió terreno, pues hubiera podido tomar una ventaja más amplia. Ahora, con 24 unidades, tiene de cerca al América con 23 y al Tolima y Millonarios que lo siguen en la tabla (el cuadro embajador tiene dos encuentros menos).