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¿Se acaban los plásticos en Colombia? (Opinión)

A pocos días de que entre en vigor la Ley 2232 de 2022, existen algunas dudas sobre la efectividad de la prohibición de algunos plásticos de un solo uso en Colombia. Además de las sanciones, se necesitan estrategias de educación, sensibilización y comunicación, así como alternativas claras que le permitan al comerciante y al consumidor hacer la transición rápida.

04 de julio de 2024 – 01:58 p. m.
Plásticos
¿Se acaban los plásticos en Colombia? (Opinión)
Foto: Alejandro Peña

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Quisiera decir que sí, pero tomar una decisión radical frente a la producción y consumo de plásticos, va mucho más allá de las leyes que, por supuesto, son importantes para dar pasos gigantescos hacia su erradicación, pero que necesitan ser acompañadas de procesos de educación, sensibilización y comunicación, para generar un cambio cultural y de hábitos, en un mundo que requiere, cada vez más, elementos y tecnologías que “faciliten” la vida diaria.

Y es que, si lo pensamos, al final, ese fue el objetivo con el primer plástico creado en el mundo en 1860. Desde entonces la variedad de plásticos ha cambiado y evolucionado, su uso ha sustituido materias primas como la madera e incluso metales. Y ya desde los 60 se comenzó a poner sobre la mesa el riesgo ambiental que significaba. Ahora, cuatro décadas después, la contaminación plástica es considerada una de las tres problemáticas ambientales globales que parecen no tener reversa y que pone en riesgo los ecosistemas y en general la vida en el planeta.

Como con las emisiones de gases de efectos invernadero (GEI) que exacerban el cambio climático, existen algunos países que son los mayores responsables de generar residuos plásticos y seguro no nos sorprende saber que China, Estados Unidos e India encabezan la lista, según el Índice de fabricantes de residuos plásticos, publicado en 2021 por la Fundación Minderoo.

Colombia, aunque no es uno de los mayores generadores ni consumidores, debe tener compromisos claros para evitar que sus ecosistemas, principalmente los acuáticos, se sigan degradando con los plásticos y microplásticos.

Por eso es tan importante que estemos a tres días de que entre en vigor la Ley 2232 de 2022, que dispone la “reducción gradual de la producción y consumo de plásticos de un solo uso”. En esta ocasión, según el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, saldrán del mercado estos productos de plásticos de un solo uso: “bolsas plásticas de punto de pago, bolsas para embalar (ejemplo las de las lavanderías), rollos de bolsas de las plazas o mercados, mezcladores, pitillos, soportes de bombas y copitos de algodón”.

¿Será efectiva esta medida? Esperamos que sí, sin embargo, el pasado nos deja la duda. Leyes anteriores como la 1973 de 2019 que “prohíbe el ingreso, comercialización de bolsas plásticas para establecimientos comerciales, pitillos y vasos de plástico, e icopor, al Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina”, y que debía entrar en vigor el 19 de julio de 2021, a la fecha, 3 años después, no se ha cumplido.

¿Cómo garantizar que sí se cumplan las leyes? Además de las sanciones, como lo mencioné al principio, se necesitan estrategias de educación, sensibilización y comunicación; pero, además, alternativas claras que le permitan al comerciante y al consumidor hacer la transición rápida y sin mayor impacto, hacia materiales reutilizables y ecoamigables, muestra de ello son las bolsas de tela. Y, muy importante, financiación para las economías circulares, que hoy prometen ser las industrias del futuro.

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