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Cucuteño, ingeniero mecánico, vinculado en los años 80 a la Unión Patriótica, en 1991 a las mesas de trabajo que se formaron a raíz de la Asamblea Nacional Constituyente y en 2003 al Polo Democrático, David Corredor dice que su candidatura a la Presidencia de la República a nombre del Movimiento Socialista Bolivariano va “muy en serio” y “hasta el final”, a pesar de las voces críticas que lo señalan como un eslabón del expansionismo chavista en el país, de las amenazas y ataques que ha sufrido la sede de campaña en la capital nortesantandereana y de que muchos crean que sólo busca protagonismo electoral.
¿Son ustedes chavistas o no?
No, el chavismo es un culto a la persona. El día que vea a Chávez le reclamaré por la manera de comportarse hacia Colombia.
¿Y qué le diría?
Que entienda y comprenda la situación del conflicto colombiano, que para mí viene desde que mataron al mariscal Sucre, la puñalada final que hizo que el Libertador Simón Bolívar dijera que ya no tenía nada que hacer aquí. Desde allí hemos heredado una confrontación, pero nuestros problemas tenemos que resolverlos nosotros. Por eso nuestra propuesta es de paz.
Cuando el presidente Chávez habla de intervenir políticamente en Colombia, es imposible no mirarlos a ustedes…
Hay una serie de casualidades históricas. Cuando Uribe habla de la presencia de tropas gringas en las bases militares, ese es un tema muy sensible para el gobierno venezolano. Allá no olvidan que William Brownfield era un golpista y que cuando fue embajador de Estados Unidos en Caracas apoyó el golpe de Estado contra Chávez. Nosotros quedamos ahora en la mitad de la crisis entre los dos países, pero vamos a seguir adelante.
¿Cómo se financian ustedes?
Con recursos personales, provenientes de proyectos en ciencia y tecnología, y en certificación de calidad. Pero debo decir que tenemos unos gastos mínimos. Aún no hemos hecho inversión en publicidad, el recorrido que se hizo por el país fue por tierra y hay amigos de colegio que han aportado desde $20.000 hasta $100.000.
¿Y quién asegura que no se recibe dinero de los círculos bolivarianos de Chávez?
Por principios no admitiría recursos de Venezuela, porque después no podría rechazar injerencias norteamericana o israelí en Colombia. Puede que haya una influencia ideológica y más adelante pensemos en participar en la conformación de algo así como una ‘Internacional Bolivariana’, pero no estamos recibiendo plata de Venezuela.
El Movimiento Socialista Bolivariano no existe aún jurídicamente, ¿cómo piensa inscribirse a la Presidencia?
Recogiendo firmas. En eso estamos y la verdad es que hemos tenido mucha acogida. Vamos a tener lista al Senado y luego, en 2011, a participar en las elecciones locales.
¿Quiénes estarán en esa lista al Senado?
La hoja está todavía en blanco y estamos esperando las propuestas de gente del pueblo. A mí me gustaría hablar con Lucho Garzón, a ver si desenredamos la confusión que tiene en la cabeza y podemos hacer equipo. Si sacamos tres o cinco senadores comenzaremos a cambiar la historia de Colombia.
¿Qué piensa usted de las Farc?
Creemos que la lucha armada cumplió su tiempo y más cuando se ha vuelto terrorista, con actos como el secuestro o la colocación de bombas. La opción armada ya no sirve y el camino es que la gente decida por medio del voto.
¿Cómo vio las marchas del viernes pasado contra el presidente Chávez?
Fue una actividad inútil que hace daño y perjudica. El artículo 2° de la Declaración Universal de los Derechos Humanos dice que toda persona tiene derecho al buen nombre y a exponer sus ideas. Esas marchas fueron un acto contra una persona y una vergüenza ante el mundo. Si creen que Chávez es un delincuente, pues denúncienlo ante la Corte Penal Internacional.
Pero esas marchas se dieron como reacción a todos los insultos de Chávez…
Es que la dirigencia colombiana planteó mal el problema con Venezuela, desde que comenzaron a atacar al presidente Chávez con actos como sacarlo de la mediación para la liberación de los secuestrados o cuando lo han señalado de cobijar a las Farc. Él se ha sentido ofendido y por eso ha reaccionado, y ahora un grupo de colombianos se ponen a organizar marchas en su contra. Eso es una vergüenza.