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El Barça de hoy

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El Barça de hoy no se parece en nada, salvo en el apellido de algunos ilustres jugadores, al Barça de Guardiola. Y eso no quiere decir que sea mejor o peor, sencillamente que es diferente, absolutamente diferente.

Del Barça de los mediocampistas en el que Busquets, Xavi e Iniesta manejaban el fútbol coral lleno de toque, largas posesiones y acentuaban el dominio de la pelota con el fútbol de posición, al equipo de los delanteros donde se tiene poco la bola en el medio, se ataca en forma desesperada y a veces desordenada pensando siempre en la pegada de Messi, Suárez y Neymar, hay un larguísimo trecho y un ideario táctico diferente.

Aquel Barcelona maduraba y exprimía los partidos, su control sobre el juego era absoluto y con sus eternos rondos llevando y paseando la pelota de un lado a otro adormilaba a los rivales y sacaba partido para atacarlos por donde más le dolía. Algunos lo veían cansino y lento, otros disfrutaban del control posicional y de muchos valores, pero al final todo concluía en la presencia de Messi, a quien se le construyó un sistema táctico para sacarle el mayor provecho.

Hoy, en cambio, es Messi el que construye el juego, ya no juegan para él y para sus goles; el argentino es quien maneja los hilos y con sus variantes de afuera hacia adentro termina siendo quien marca la pauta de los ritmos y los cambios posicionales en un equipo por momentos desbocado, carente de equilibrio, sometido al juego de pegarse con el adversario en un alocado ir y venir en el que gana el que mejores elementos individuales tenga, y ese es, generalmente, el elenco blaugrana.

Por eso, en el Barça de hoy, el que le ganó al City, el que venció al Real Madrid, el que ya está en la final de la Copa del Rey, en cuartos de final de la Champions, donde se medirá con el PSG, y el que marcha líder en la Liga con cuatro puntos de ventaja sobre los merengues, no hay equilibrio, no hay seguridad en el resultado final, porque su dinámica es arrebatada, de transiciones, y ya no existe el control que da el tener la pelota y ejercer el dominio absoluto en el manejo de las situaciones de juego.

Claro, es cuestión de gustos, dirán algunos, pero a este periodista que lleva muchísimos años viendo al Barça domingo, miércoles, domingo, le gustaba mucho mas el otro Barça, el de Guardiola, con sus largos rondos, con su toque aletargante, con su presión para recuperar la pelota. Cuestión de gustos…

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