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Era cuestión de tiempo. La dinámica que implementaron los clubes brasileños, especialmente en los últimos cinco años, traspasó fronteras y los demás países de Sudamérica comenzaron a realizar importantes inversiones para reforzar adecuadamente sus nóminas.
La vinculación de poderosos grupos económicos a Flamengo, Palmeiras y Atlético Mineiro, además de los acuerdos comerciales y de patrocinio que consiguieron, les mostró el camino a los demás equipos del país de la samba.
A Botafogo llegó el magnate estadounidense John Textor, quien con una gestión eficiente y una inversión cercana a los 90 millones de dólares en fichajes armó un plantel de lujo y ganó la Copa Libertadores y el Campeonato Brasileño del año pasado.
Ahora Santos repatrió a Neymar, en una operación que requirió unir muchos esfuerzos de la empresa privada y del club para asumir los US$20 millones anuales que le pagará de salario, además de un porcentaje importante de los ingresos de la institución por el mercadeo que genere el jugador.
La cifra tiene que ser considerable, dado que el capitán de la selección brasileña renunció a unos US$90 millones que recibiría en el Al Hilal saudí hasta mediados de año para poder regresar de inmediato al club en el que se formó, el mismo que fue cuna nada menos que de Pelé. Al final, Ney rescindió contrato y se conformó con US$40 millones. Será promotor del país Árabe como sede del Mundial de la Fifa de 2034. Negocios.
En Argentina se meten la mano al bolsillo
La imposibilidad de competirles mano a mano a los clubes brasileños ha hecho que los grandes de Argentina cambien su estrategia y comiencen a reforzarse fuertemente.
Tradicionales vendedores, River Plate y Boca Juniors, hicieron significativos desembolsos en este mercado. El equipo de la banda cruzada pagó US$5 millones por el lateral derecho Gonzalo Montiel, autor del penalti que le dio el título mundial a Argentina, en Catar 2022, quien jugaba en el Sevilla; y otros US$7 millones por el defensa de la Fiorentina Lucas Martínez Cuartas.
El cuadro xeneize no se quedó atrás y adquirió al extremo Alan Velasco, quien actuaba en Estados Unidos, por US10 millones. Antes, el grupo de inversionistas que maneja a Estudiantes de La Plata le había dado US$15 millones a Boca por el volante Cristian Medina.
Colombia no se queda atrás
En nuestro país varios clubes han comenzado a moverse en esa misma línea. Millonarios aprovechó a Radamel Falcao García como agente libre e hizo un esfuerzo para cubrir su alto salario el semestre pasado. La operación comercialmente fue un éxito porque gracias al ‘El Tigre’ el equipo embajador vendió 32 mil abonos y muchos ingresos por mercadeo. Para Bogotá, la llegada del delantero significó un impacto de $52.000 millones, según la Secretaría de Desarrollo.
América acaba de cerrar la contratación del volante antioqueño Juan Fernando Quintero, por quien le pagó al Racing de Argentina al rededor de US$2,5 millones.
Esa es la tercera inversión más alta de un club colombiano en la historia. En 2017, Junior adquirió a Yimmy Chará, por cuatro millones de dólares. El club barranquillero gastó después US$3,5 millones en Miguel Ángel Borja.
Atlético Nacional también acaba de hacer una inversión importante, cercana a los US$2,5 millones, para que los delanteros Marino Hinestroza y Alfredo Morelos se quedaran en el club para este semestre.
Otras figuras en el continente
Pero en general en toda América hay una tendencia a contratar figuras que muevan las taquillas. James Rodríguez tiene revolucionada a la Liga MX con el León, mientras que el mundialista costarricense Keylor Navas y los españoles Ander Herrera e Iker Minuain están en Argentina. Antes ya habían regresado de Europa, entre otros, hombres de la talla de Arturo Vidal, Gary Medel, Edinson Cavani, Lucas Moura, David Luiz, Thiago Silva, Marcelo y Carlos Bacca.
Aunque en Latinoamérica los clubes y las Ligas siguen muy lejos de poder ofrecer los salarios y las comodidades del Viejo Continente, son destinos atractivos para jugadores que ya no están en el tope de su rendimiento, pero que todavía tienen condiciones para marcar diferencia y, de paso, ganar dinero y generarle ingresos a las instituciones.
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