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Está claramente documentado, ratificado y certificado que a los dirigentes del fútbol en todo el mundo no les interesan los asuntos técnicos, tan solo el tema económico, y que para ellos la única clave es realizar más partidos. Por eso, día tras día inventan nuevas copas, copitas y copotas, con tal de prolongar un calendario ya de por sí largo y extenuante, para los protagonistas y para el bolsillo de los aficionados.
Por eso, pasan la Euro de 16 selecciones a 24 y el Mundial de 24 a 32 y hasta Figo quiere hacer un Mundial con 40 y en dos fases. Todo por la vía de jugar más partidos.
Hace unos años a la dirigencia colombiana, que no está exenta de pertenecer al club de los que creen que más partidos es lo ideal, inventaron o seguramente copiaron la fecha de los clásicos regionales. Y fue muy atractiva en su momento y llevaba público que quería ver reeditados los enfrentamientos de sus ciudades o departamentos.
Hoy, la tal fecha de los clásicos es un embeleco, una mentira, y debiera por sana lógica desaparecer. Hoy solo son clásicos: Nacional-Medellín, Millos-Santa Fe, Tolima-Huila y de pronto Boyacá-Patriotas. No hay más, porque Júnior-Uniautónoma no tiene nada de historia o importancia. Once-Águilas no existe, Envigado-Jaguares carecen de rivalidad, lo mismo que Pasto-Equidad. Solo tres partidos son realmente clásicos. Lo otro son partidos comunes y corrientes. Por eso, la jornada de clásicos debería desaparecer, no tiene sentido seguir programándola.
Flojísimo el partido de Bogotá. Mucho correr y luchar, muy poco juego, el fútbol estuvo ausente y Millonarios ha perdido toda las agradables sensaciones que dejó al principio. Cuando se fueron Vargas e Insúa encontró mejor manejo de Máyer, que todavía tiene los conceptos del fútbol de posición y posesión que vendió Lillo, mientras que Robayo demostró estar mejor físicamente que Fabián. La soledad de Uribe es dramática y cuando logran crear una opción no la pueden despilfarrar. El defensa Díaz, nueva promoción, juega bien y tiene movimientos de Óscar Cortés.
Cuando Ómar no está, a Santa Fe le cuesta mucho encontrar el manejo en el medio. La circulación es más rápida, pero también mas errática y a Morelo le cuesta encontrar quien le meta el último pase, lo que hace el argentino con gran certeza. Daniel Torres mantiene una línea altísima en su producción y fue el mejor de su equipo.
¿Hasta cuándo sostendrán el embeleco de los clásicos?