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El partido entre Cúcuta y Bucaramanga, el clásico 177 entre estos equipos, el primero en 11 años en la Liga Águila, tuvo todo lo que acostumbran a tener estos tipos de partidos: goles por montones, uno en el epílogo, discusiones en la cancha y un marco de 30 mil personas en el estadio General Santander. Al final, el equipo motilón, con la responsabilidad de ser el local, se impuso 3-2 gracias al gol de Carlos Mosquera, el número 24 que ingresó en la segunda parte y que le dio a su equipo, además del triunfo, el liderato del torneo.
Fue el premio para el Cúcuta, que de todas las formas buscó la victoria. Primero con el cabezazo de Jonathan Agudelo y después con el tanto de Luis Miranda, ambos en un lapso de seis minutos, ambos nacientes de un centro de James Castro por el sector derecho.
Sin embargo, Bucaramanga reaccionó, o mejor dicho, apareció Sherman Cárdenas. Y llegó el descuento en una jugada colectiva que terminó con el tanto de Jhon Fredy Pérez y antes de terminar la primera parte el latigazo con la cabeza de Gabriel Gómez que de seguro tuvo al velocidad de un remate con el pie.
En el segundo tiempo todo fricción, y patadas, y correr de un lado al otro ante los gritos de Sebastián Méndez, entrenador del Cúcuta. Y el dominio del encuentro pasó de un lado al otro como si fuera una pelota de ping pong. Y cuando ya todo estaba listo, con cinco minutos de adición, una acción en el área dejó el balón casi en el punto penal para que Mosquera fusilara a James Aguirre y generar la algarabía de la afición cucuteña.
Por ahora, el clásico del norte no decepcionó y tuvo todo lo que uno espera en estos encuentros y, lo mejor de todo, es que hubo un ganador. El empate no hubiera sido justo.