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La política y la Paz (Santos, Uribe y el Procurador)

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¿Sacrificarán los políticos, incluido el procurador, sus propios intereses por razones de Estado?

 Si las cosas en el mundo real fueran tan sencillas como conseguir el predominio de la razón sobre emociones, sentimientos, intereses etc. seguramente no tendríamos guerras y la humanidad padecería muchos menos problemas de los que tiene.

Como las cosas no son así toca atenernos a la política real; al juego de intereses: los de las FARC; los de los políticos colombianos y los del Estado que deberían ser los de los mismos ciudadanos. Por si acaso, están los de la comunidad internacional incluidos los vecinos, el intricado mundo de política, economía y comercio. En algún lugar, la “gente”.

En Colombia, de acuerdo con las últimas presidenciales (51%- 45%) y las encuestas (72%, Gallup 2015), una mayoría se ha mostrado de acuerdo con la búsqueda de acuerdos con las FARC, aunque “otra” mayoría (57% Gallup 2015) no parece dispuesta a sacrificar “tanto” de Justicia para conseguirlos. En otras palabras todavía la opinión se encuentra dividida y eso tiene consecuencias políticas.

La reciente comisión nombrada por el presidente Santos y la marcha convocada por Mockus han tenido el objetivo de concitar a esa opinión que no puede superar las atrocidades de la guerra. Por otra parte esa dicotomía, guerra o Paz, ha sido fundamental en uno u otro sentido: le dio la victoria a Andrés Pastrana en 1998 y luego a Álvaro Uribe en 2002 y 2006.Ha condicionado la escena política nacional.

La búsqueda de unos consensos o mínimos, diría el procurador, (Paz sin impunidad, dejación plena de las armas, reconocimiento de las FARC como victimarios) para unificar a la dirigencia política implica la superación del conflicto como argumento que ha determinado la agenda colombiana en las últimas dos décadas. No parece una tarea sencilla en vista de que un sector importante de opinión no parece aún convencido de doblar la página. Por otra parte, ¿Serán, guerra o Paz, todavía “rentables” en las elecciones de 2018?

El pasado 26 de octubre, desde esta columna, anticipábamos lo que ahora se llama pacto por la Paz al afirmar que “…Por eso debemos tener, como es apenas natural, otros diálogos en Bogotá o en cualquier parte, entre el gobierno y la oposición Uribista”. Pues de eso trata lo que el procurador llama ahora el pacto, otros “los diálogos de Bogotá” y alguien más la unidad del “establecimiento” ante un tema de Estado.
Luego de la reunión entre Santos y el procurador el presidente debió reconvenir a su contertulio acerca de su “intromisión” en temas que son del fuero presidencial. Ello es verdad pero también lo es que se debe buscar un consenso. En cualquier caso es una buena ocasión, esta o los desarrollos de la recién nombrada comisión, de unificar criterios para una Paz sin reparos. Una manera de darle garantías y solidez a los acuerdos.
Pero, en el fondo, se trata de un pulso político. Al fin de cuentas el procurador ha representado y representa, como Uribe, al sector de colombianos que tienen objeciones. Ordoñez, a diferencia de Uribe, no estará inhabilitado como candidato presidencial. La pregunta para él no solo se refiere a la manera como afectarán sus “torpedos” al proceso, si no ¿Cómo jugaran sus objeciones ante su eventual candidatura si la Paz se firma y si no? El procurador da la impresión de que hace rato deshojó su margarita y será candidato en 2018.

@herejesyluis

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