Publicidad

El último paso del TLC

Después de seis años y sortear el trámite en el Congreso de los dos países, hoy es una realidad.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Con la exportación de 4.200 cajas de flores colombianas hacia Miami comienza a efectuarse desde este martes la nueva relación comercial con Estados Unidos. Es probable que la discusión política se centre ahora en torno a la disminución de aranceles tanto a exportaciones e importaciones, mientras que otros temas más polémicos, como el de propiedad intelectual, desaparece lentamente de la mesa.

La reglamentación del TLC en Colombia trajo serios cambios en las normas de juego en lo relacionado con derechos de autor y propiedad intelectual, además de la creación de nuevas leyes en esta materia para que las legislaciones de los dos países fueran compatibles. Modificaciones que tomaron por sorpresa a más de uno y que dejaron un sabor amargo para los usuarios de la web, creadores de contenidos y abogados, quienes consideran que son herramientas que responden a los caprichos de la industria del entretenimiento, anclada a lo análogo y no a lo digital.

El mayor sinsabor se le atribuye a la creación de una nueva regulación de contenidos publicados en internet. Ya no se permitirá, por ejemplo, la retransmisión a través de la web de señales de televisión, sean terrestres por cable o por satélite, sin la autorización del titular. Sin embargo, el acuerdo dejó abierta la posibilidad de revisar esta medida dos años después de la entrada en vigencia del tratado. Otro de los cambios es que los proveedores de contenido web podrán publicar producciones sólo si cuentan con el aval del creador o comercializador.

Carolina Botero, una de las cabezas de Creative Commons Colombia, explica que “el gran problema es que nuestro derecho de autor se ha moldeado durante las últimas décadas casi exclusivamente para satisfacer el entorno comercial. Al final el tema es que los mundos están interconectados y si cerramos procesos creativos, culturales y educativos por razones comerciales, bloqueamos la innovación y dificultamos los procesos creativos”.

Por otra parte, la preocupación de los empresarios radica, según Manuel Moreno, director de Bogotá Innova, programa de la Cámara de Comercio de Bogotá, en que “las herramientas que se tienen para competir son bajas. El uso en este aspecto se ha dado netamente al nivel de registro marcario, pero hay falencias en lo que tiene que ver con patentes y diseños”.

Andrés Williamson, director de Asuntos Legales y Corporativos de Microsoft, explica que las modificaciones adoptadas son necesarias si se busca la internacionalización de la economía. “Muchos empresarios no tienen presente otros requisitos igualmente importantes para la distribución de sus productos en los Estados Unidos, como el cumplimiento de las normas laborales en el país de origen, el pago de precios justos a sus proveedores, el uso de tecnologías legales o el cumplimiento de normas de propiedad intelectual, cuya inobservancia puede significar eventuales barreras de acceso a ese mercado”.

Martín Carranza, apoderado de la Business and Software Alliance (BSA) en Colombia, asegura que “la legislación colombiana de propiedad intelectual se está adaptando a los nuevos tiempos y entornos de comunicación en la nube e internet, con el fin de generar las conexiones adecuadas para los creadores, productores y distribuidores de bienes culturales y de productos tecnológicos”.

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido