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Tras la publicación del reportaje “Un mal cálculo de Isagen” en las páginas de este periódico (12 de mayo de 2012), en el que se relató el lío ambiental por cuenta de la construcción de un túnel para trasvasar agua del río Manso al embalse de Amaní (Caldas), los directivos de la compañía eléctrica explicaron en un comunicado su posición frente al problema.
En el documento, Isagen plantea que, en efecto, durante la construcción del túnel se presentó un “impacto ambiental no previsto”, pero “manifiesta enfáticamente que no puede aceptar la insinuación de que pretendió ocultar un error, mediante la compra de tierras a precios desproporcionados y de manera irresponsable”.
Los directivos de la empresa aclararon que “desde el mismo momento en que se detectó, lo informó a las autoridades pertinentes y no ha ahorrado esfuerzos para atenderlo responsablemente, empezando con la debida concertación con la comunidad afectada e incrementando su interacción con la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales y con la Autoridad Ambiental Regional (Corpocaldas) con el fin de mitigar y/o compensar el Impacto No Previsto y en lo posible obtener un área en mejores condiciones ecológicas que la inicialmente encontrada”.
Como medida de compensación, Isagen asegura que se fortalecerán la conservación y el manejo de áreas de interés ambiental para la provisión de servicios ambientales en la cuenca hidrográfica del río Manso.