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Wílmer Ospina Murillo, un lavador de la mafia

Fue detenido en Chía en agosto de 2009. Perfil.

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El nombre de Wílmer Ospina Murillo nada le dice a la opinión pública. Para la Fiscalía, sin embargo, se trata del mayor lavador y testaferro de los capos del narcotráfico Daniel El Loco Barrera y Géner García Molina, alias Jhon 40, jefe del frente 43 de la guerrilla de las Farc. Nacido en el Meta, de ocupación comerciante y comisionista, y con casi 40 años de edad, Ospina Murillo acaba de ser acusado por la justicia como el promotor y albacea de las mafias que operan en el sur del país.

La decisión de 66 páginas, proferida por un fiscal de la Unidad de Lavado de Activos y conocida por El Espectador, abunda en detalles de las relaciones de organizaciones ilegales con Ospina Murillo e incluso se refieren testimonios en los que Pedro Oliverio Guerrero, alias Cuchillo, otro de los pesos pesados del narcotráfico, le dio instrucciones para que realizara gestiones con el fin de convencer a los candidatos a las alcaldías del departamento del Meta que le permitieran financiar sus campañas políticas.

La investigación contra Wílmer Ospina Murillo se inició el 3 de agosto de 2006. Un informe de inteligencia de las Fuerzas Militares daba cuenta de que este sujeto, cuyo poder económico extendió en los municipios de Granada, Fuente de Oro y Puerto Lleras, en el Meta, manejaba en la sombra las multimillonarias ganancias de las Farc de Jhon 40. Escarbando en documentos, declaraciones e informes financieros, los investigadores determinaron que su abanico de servicios no se circunscribía solamente a la guerrilla. También a El Loco Barrera y otros narcos de menor calado.

El pasado 30 de agosto Ospina Murillo fue detenido en el condominio Casa Luna, en Chía, Cundinamarca, refugiado en una sofisticada caleta que era accionada electrónicamente. Una subametralladora Uzi, una pistola, cinco proveedores, tres vehículos y dos computadores portátiles le fueron decomisados en aquella ocasión y, en particular, los PC, arrojaron abundante información sobre la telaraña comercial de El Loco Barrera. Trascendieron entonces los movimientos y productos financieros exagerados y seis empresas comercializadoras en el Meta que fueron identificadas por autoridades norteamericanas que las incluyeron en la lista Clinton en marzo pasado.

Al mismo tiempo, Ospina Murillo concentró sus actividades en los recursos de El Loco Barrera y Jhon 40. Según sostuvo en indagatoria, durante tres períodos fue concejal del municipio Fuente de Oro, por lo que la Fiscalía no descarta que recursos del narcotráfico hubieran financiado sus campañas políticas y las de sus familiares en el Meta. Informes de la Unidad de Inteligencia de Análisis Financiero del Ministerio de Hacienda reportaron que desde 1991 el patrimonio y bienes de Ospina empezaron a crecer exponecialmente. A través de su primo Uberney Vélez Murillo registró inmuebles y empresas, como la firma Cultivar S.A., en donde se movieron cientos de millones de pesos en transacciones realizadas desde Bogotá y Medellín.

Entre 2003 y 2008 el familiar del testaferro realizó operaciones en efectivo por más de $2.166 millones y controló empresas de motocicletas y repuestos, estaciones de servicio, firmas agrícolas, entre otras. Puras fachadas del narcotráfico. El expediente evidenció ni más ni menos que el triunvirato conformado por Danilo Bustos Suárez, Armando Gutiérrez Garavito y Wílmer Ospina Murillo —todos detenidos— conformó la piedra angular del lavado continuado de las mafias de Barrera, Jhon 40 o incluso  Cuchillo. Ganancias del tráfico de estupefacientes de los frentes 10, 14, 16 y 17 de las Farc, así como operaciones de los otros dos capos, eran asumidas por la organización de Ospina Murillo.

Con estas evidencias, el pasado 24 de marzo la Fiscalía acusó por el delito de lavado de activos a Wílmer Ospina Murillo. El ‘narcoemporio’ que por más de una década pasó de agache hoy está en poder de las autoridades en proceso de extinción de dominio. Se rumora, entretanto, que El Loco Barrera se refugia en Maracaibo, Venezuela. Su socio, Jhon 40, sigue moviéndose entre Guaviare y el Meta. El cerco sobre ambos se mantiene. Por ahora, al menos su mayor lavador está tras las rejas.

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