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Una nueva revolución agrícola

Con vegetales que crecen en medios salinos, o la búsqueda de especies resistentes a las sequías, los científicos buscan garantizar comida para todos.

18 de abril de 2012 – 05:00 p. m.

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¿Está preparado el mundo para alimentar a 7.000 millones de seres humanos? “Ya lo estamos haciendo. El problema es de distribución”. ¿Y para sostener 9.000 millones en 2050? “Tendremos que aumentar la productividad y la tierra cultivable”.

Jan Verhagen suena amable y pragmático al otro lado del teléfono. Cuando la tarea es encontrar respuestas en la ciencia y la tecnología para evitar una hambruna en el futuro sin causar estragos al medio ambiente, lo aconsejable es evitar divagaciones inútiles.

Como investigador de la Universidad de Wageningen y el Research Center, una de las seis instituciones que conforman la Alianza Global para la Investigación en Seguridad Alimentaria, sabe bien que el reloj de la población humana no se detiene. Cada minuto nacen entre 323 y 358 bebés en todo el mundo, y las respuestas no siempre llegan a ese ritmo.

Verhagen trabaja junto a sus colegas en una gran variedad de áreas de investigaciones, todas con un mismo objetivo: producción agrícola sostenible. La lista de proyectos es larga: cultivos modificados genéticamente, acuacultura, producción de vegetales en medios salinos, control de inundaciones, búsqueda de especies tolerantes a la sequía, manejo de nutrientes y control de plagas. A esto hay que sumar el reto que representa el cambio climático, que ya obliga a los agricultores de todo el mundo a adaptarse y contribuir en la disminución sus efectos.

“El gran reto de los sistemas agrícolas es aumentar la producción por hectárea en los próximos años”, anota el científico, quien además no cree que la respuesta esté en los cultivos orgánicos, que son todo un dilema, pues mientras más y más personas reclaman productos para su mesa cultivados sin fertilizantes químicos, atender las demandas alimenticias de la gran mayoría sólo podrá lograrse, en su opinión, apoyándose en los mejores desarrollos tecnológicos.

“La tecnología es un motor de desarrollo en la agricultura y la producción. Es lo que muestran los estudios. La mecanización, por ejemplo, tuvo un efecto directo en la producción durante el siglo XIX y XX”, argumenta Verhagen aclarando que el tipo de tecnología que se adopte en cada continente, en cada país y en cada localidad dependerá de las circunstancias particulares y el nivel de desarrollo actual.

Mientras los europeos tendrán que explorar nuevos métodos de cultivos para aumentar los ya altamente tecnificados, en otros países de África, Asia o América la simple mecanización podría tener un gran impacto.

Pero no se trata sólo de una revolución tecnológica. Para el experto holandés también estamos frente a un desafío político mundial. “La seguridad alimentaria es un asunto político que será difícil resolver. Puedes comerciar productos, pero también hambre”, afirma el holandés. Sin mecanismos económicos globales será difícil garantizar la seguridad alimentaria de 9.000 millones de seres humanos, por una razón sencilla: las tierras cultivables y más productivas no siempre coinciden con los grandes conglomerados humanos.

Los cultivos en el mar, que ya comenzaron a instalar los holandeses, son una prueba visible de que el desafío es en serio y que los problemas ya acosan.

 

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