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En mayo comenzó el viacrucis. Desde ese mes y hasta los últimos días de julio, el cobre no ha parado su caída libre y ya acumula una pérdida de 19%. Y eso, en la misma ruta que otras materias primas, como el oro, el petróleo, la plata y el café.
Pero, ¿qué es lo que está pasando? De acuerdo con varios analistas internacionales y uno con gran experiencia en el sector consultado por Bloomberg, Max Layton de Londres, se han venido disminuyendo “sustancialmente nuestras previsiones del precio del cobre de corto, mediano y largo plazo con base en las menores previsiones de crecimiento de la demanda china del cobre, una mayor convicción en el crecimiento de la oferta durante los próximos tres años y los supuestos menos conservadores respecto a la deflación de los costos de la actividad minera en términos de dólares”.
La situación, a la baja, coincide justo con el reporte de Codelco, la más grande empresa del mundo productora de ese metal, que reportó que, de acuerdo con la agencia AFP, “enfrenta una huelga de trabajadores contratistas que exigen mejoras salariales, provocando pérdidas diarias de 27 millones de dólares”.
Y esa protesta hay que tenerla en cuenta porque Codelco produce cerca del 11% del cobre global. “La protesta, convocada por la Confederación de Trabajadores del Cobre (CTC), que reúne a unos 40.000 contratistas, se concentró principalmente en la ruta que une la ciudad de Calama con la mina de Chuquicamata, el mayor yacimiento a cielo abierto de Codelco, ubicado a unos 1.500 km al norte de Santiago”, agregó AFP.
Las cosas no están bien y es en todo el sector. “Mucha gente siente que el aluminio, el níquel y el cobre están señalando que algo no está realmente bien en China y tal vez igual ocurra en la India”, le dijo Eric Crittenden, máximo responsable de inversión de Longboard Asset Management LLC con sede en Phoenix, que administra US$304 millones, a Bloomberg.