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Cuando se baje la bandera a cuadros al final de las 600 millas de carrera de este domingo en el Lowe’s Motor Speedway, se habrá cumplido el primer tercio de la segunda temporada de la Copa Sprint de Nascar para el piloto colombiano Juan Pablo Montoya en esta serie.
Era claro que 2007 sería un año de aprendizaje para el bogotano, acostumbrado a correr en autos más livianos, con la mitad de competencias por temporada, en carreras más cortas, con menos rivales y sobrepasos. En medio de todo, una victoria y la distinción como el mejor debutante dejaron un claro sabor de éxito en la temporada de transición.
El año 2008 no arrancó bien, con un puesto 32 en Daytona, pero después de eso hubo ocho carreras seguidas en las que la tendencia fue positiva, pues siempre terminó entre los 20 primeros. Además, consiguió un excelente segundo lugar en Talladega, donde de no aparecer la bandera amarilla en la última vuelta, habría podido aspirar a la victoria.
Sin embargo, luego de haber estado dentro de los primeros 12 del campeonato –quienes en la carrera 26 van a una liguilla final en disputa del título– en las siguientes dos carreras puntuables para el campeonato, los resultados han ido a la baja. En Richmond, Montoya terminó en el puesto 32 y una semana después fue 23 en Darlington.
“Ha sido un año complicado hasta ahora, porque aunque siento que vamos mejor que en la temporada anterior, todavía nos falta”, dijo Juan Pablo Montoya en diálogo con El Espectador. “El carro nuevo nos ha dado muy duro, sobre todo en las pistas grandes. En las pistas pequeñas vamos bien”, agregó.
Este año, como lo menciona Montoya, la Copa Sprint de Nascar usa una nueva especificación de auto, que aparentemente el equipo Chip Ganassi aún no acaba de descifrar a nivel técnico. Es constante la inconformidad del colombiano con el comportamiento de su auto en la radiocomunicación con su equipo, a pesar de que por momentos parecieran encontrar un norte.
“Vamos a tener unos motores nuevos que vienen más adelante en este año”, comenta Montoya, quien aún mantiene la fe en su equipo. “Teóricamente, cuando los tengamos, vamos a estar mejor y así como eso hay otras cosas en las que estamos trabajando en otras áreas y que cuando estén listas van a mejorar mucho el carro”.
Cambios en el equipo
Montoya en este momento es por mucho el mejor de su escudería en el campeonato y uno de los tres mejores pilotos de Dodge en lo que va corrido de la temporada. A pesar de eso, y en medio de la falta de estabilidad en el interior del equipo Chip Ganassi –por la reciente lesión de su compañero de escuadra Darío Franchitti– es a Montoya a quien más cambios le ha tocado enfrentar.
La temporada arrancó para él con Donnie Wingo como jefe de mecánicos, pero después de ocho carreras Jimmy Elledge pasó a ocupar ese papel con el colombiano por decisión del equipo.
El jefe de mecánicos es como el ingeniero de carrera en la Fórmula Uno, la persona encargada de hablar con el piloto y traducir sus necesidades en cambios acertados en la puesta a punto, en especial durante la carrera. Igualmente, es quien está a cargo de manejar la estrategia en competencia. Es como un gerente de carrera, como el director técnico de un equipo de fútbol.
Después de haber trabajado ya con dos personas en ese rol y a pesar de un segundo lugar en su primera carrera con Elledge, Montoya estrena jefe de mecánicos este fin de semana por tercera vez en menos de un mes. Claramente una mala señal del momento por el que pasa el equipo.
Elledge fue despedido esta semana y su lugar lo ocupará Brian Pattie, quien poca experiencia tiene al más alto nivel de Nascar, a pesar de haber trabajado con Montoya el año pasado en contadas participaciones en la segunda división, la entonces conocida como serie Busch, hoy en día Nationwide.
Montoya sólo supo del cambio el martes de esta semana, pues nunca le consultaron. Aparentemente hubo un tema disciplinario que llevó a la salida de Elledge, algo que el equipo no confirma, pero la falta de continuidad realmente poco va a ayudar a Montoya y su equipo en este momento.
Sin la química de antes
Chip Ganassi no estará este domingo en Charlotte acompañando a su equipo y a Montoya antes de la carrera. Él estará en Indianápolis con su escuadra de la IndyCar, pues sus pilotos Scott Dixon y Dan Wheldon parten primero y segundo en las 500 Millas que ganara por primera vez junto al colombiano hace ocho años.
Resulta difícil entender por qué Ganassi no ha logrado transferir en esos mismos ocho años toda su tradición ganadora de la Cart, la ahora IndyCar y los prototipos Rolex a la Nascar. Son categorías muy diferentes indiscutiblemente, pero en el fondo los principios de una y otra son los mismos: ser los más rápidos con un esfuerzo de equipo.
“La gente me dice: ‘¿pero por qué no trae ese equipo de gente de la IndyCar a Nascar?’ ”, dijo al respecto Chip Ganassi. “Mi respuesta es que ellos están contentos en lo que están haciendo y quieren seguir allá. Tener éxito en Nascar es cuestión de lograr poner ese tipo de organización al servicio de Juan Pablo”.
Los constantes cambios en la nómina técnica del equipo de Montoya en el corto plazo serán perjudiciales seguramente, pero van encaminadas a encontrar esa química ganadora de hace unos años. Sin embargo, Ganassi cree también que el aprendizaje aún no ha terminado para su piloto estrella.
“Nosotros tenemos el talento y lo tengo sentado a mi lado”, agregó Ganassi refiriéndose a Juan Pablo Montoya. “Él aún está en un proceso de aprendizaje y está llegando adonde queremos muy rápido. Yo tengo toda mi fe en él. Pero es una tarea difícil para Juan Pablo saber dónde termina la cima que está ascendiendo”.
¿Hay opción para Montoya?
No se vislumbra ante la situación actual en Ganassi una pronta mejora sustancial y constante en los resultados para Montoya. Aunque como lo menciona el colombiano, están a la espera de ayudas técnicas importantes, es mucho lo que hay que mejorar. En los motores, por ejemplo, el equipo Ganassi estaría más de 20 caballos atrás de los potentes Toyota que dominan en este momento. Una eternidad.
La pregunta es: ¿hasta cuándo mantendrá Montoya la fe en que el equipo le dará lo que él necesita para dar el siguiente paso? O más bien, ¿cuándo se cansará de correr en la mitad del grupo? Él es un ganador y lo ha mostrado durante toda su carrera que incluye triunfos en todas las categorías por las que ha pasado. Correr para terminar en los 15 primeros no es lo que lo mueve, aun por unos buenos millones de dólares.
En este momento sus alternativas están limitadas por un contrato que firmó en 2006 por cinco años con Chip Ganassi. Sin embargo, el que Montoya esté ‘a dieta’ no quiere decir que no pueda echar un ojo al menú y explorar en el mercado qué opciones tendría con otros equipos más competitivos.
De hecho por estos días hay movimiento en ese sentido y algunas sillas como la de Tony Stewart en el equipo Joe Gibbs, la de Greg Biffle en el equipo Roush Fenway y otra en el equipo Richard Childress Racing, todas escuadras de punta y ganadoras este año, podrían estar libres para 2009.
Hasta ahora Juan Pablo Montoya se ha mantenido totalmente fiel a Chip Ganassi, pero si las cosas no toman rumbo pronto en el equipo, no sería descabellado pensar en que el colombiano busque seriamente un mejor futuro corriendo para un equipo de punta.