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Este no es el libreto inconcluso de una película de acción. Es el relato de la desaparición de un avión privado en las narices de las autoridades en el aeropuerto Eldorado de Bogotá, uno de los tres más importantes de Latinoamérica en movimiento de pasajeros y número uno en transporte de carga. Esto prendió las alarmas en la Aeronáutica Civil, porque podría tratarse de un caso de narcotráfico.
Esta inverosímil historia arranca dos días después de que de manera legal el avión bimotor King Air 300 de matrícula HK-4406 de la empresa Aerocapital partiera del aeropuerto Eldorado de Bogotá a las 4:50 de la madrugada del domingo 18 de marzo con destino a Roatán (Honduras). A las 5:15 de la mañana se disparó una alarma en los radares que controla la Fuerza Aérea de Colombia (FAC), lo que de inmediato convirtió la aeronave legal en ilegal.
El director de la Aerocivil, Santiago Castro Gómez, responsable de las operaciones aéreas en Colombia, calificó de extraña esta situación, pues sólo el 20 de marzo el representante legal de la compañía Aerocapital, Martín Orrego, denunció el robo del avión de los hangares de la firma Horizontal de Aviación y culpó a la Aerocivil del hecho.
Si bien el tema, calificado como delicado, se manejó con hermetismo, a comienzos de la semana lo conoció la opinión pública y de inmediato se extendió como pólvora por la redes sociales, donde fue calificado como algo increíble que sólo pasa en este país.
El día del presunto robo, las dos personas autorizadas para volar el avión: el piloto Martín Orrego Parra, con licencia de vuelo PTL2505, y su copiloto Alfonso Lucas, con la licencia PCA 5168, supuesta mente llegaron hasta el hangar y luego de hacer sellar sus pasaportes por tratarse de un vuelo internacional, procedieron a situarse en la pista norte y decolaron faltando 10 minutos para las cinco de la mañana sin inconveniente alguno, pues tenían el plan de vuelo autorizado, gracias al proceso rutinario que hizo el despachador de Aerocapital, Enrique Ruiz, con la licencia DPA 2320, quien hoy se encuentra desaparecido, según la Aerocivil.
De acuerdo con el comandante de la Fuerza Aérea de Colombia (FAC), general Tito Saúl Pinilla, la aeronave salió legalmente de Eldorado, pero 25 minutos más tarde, cuando sobrevolaba el sitio Los Cedros, en el Urabá antioqueño, se presentó una alarma.
“En ese momento los radares muestran que la tripulación del avión apaga un sistema de comunicaciones que es obligatorio utilizar para controlarlo en el espacio aéreo colombiano y en el internacional. Sin embargo, la FAC mantiene la aeronave en una pantalla de radar y de inmediato enviamos unos aviones de seguimiento, pues el vuelo deja de ser legal y se convierte en sospechoso”, explica el general Pinilla.
Estos aviones interceptores detectan a la aeronave despegando de una pista (es decir, que aterrizó de manera ilegal en una pista cercana a la frontera con Panamá), relata Pinilla.
Según el comandante de la FAC, el avión cruza la frontera e ingresa a Panamá. “De inmediato pedimos permiso para entrar al espacio aéreo panameño y continuar el seguimiento a la aeronave. La semana pasada habíamos firmado un acuerdo con el gobierno panameño, lo que nos permite ingresar aviones de la FAC en el marco de la lucha contra el narcotráfico”.
En diálogo con La FM, el general relató que la aeronave continuó volando en aguas internacionales, “razón por lo cual no pudimos tomar acción militar sobre el avión, y a pesar de se hacérsele varios llamados para que regresara a territorio colombiano, los dos tripulantes hacen caso omiso y continúan su vuelo hacia Honduras”.
Agregó que “nuestro personal logra hacer contacto con las autoridades de Honduras y las aeronaves de la FAC siguen el avión hasta el país centroamericano y se lo entregan a la Fuerza Aérea Hondureña, a través de dos aviones Tucano, que inician la persecución, pero por mal tiempo en la zona pierden el contacto con la aeronave colombiana, la cual escapa con suerte y hasta el momento se desconoce su ubicación”. Estos dos “pícaros” del aire con suerte se salieron con la suya por ahora.
Según el general, podrían presentarse varias hipótesis de lo que ocurrió con la aeronave: “que se trate de un caso de narcotráfico y que el avión esté escondido en una pista clandestina de Honduras o que se haya accidentado por el mal tiempo reinante en la zona”.
Sin embargo, expertos que analizan este tipo de situaciones señalan que el modus operandi haría pensar que se trata de un caso de narcotráfico, ya que la aeronave sale cumpliendo todos los requisitos de las autoridades aeronáuticas y que la suplantación de los pilotos es un eslabón que apunta a que es un hecho delictivo relacionado con el tráfico de ilícitos.
Consideran que los grupos de narcotraficantes tienen presupuestado, dentro de sus gastos, estrellar las aeronaves o dejarlas perdidas en la selva donde aterrizan.
El director de la Aerocivil señaló que este caso está en manos de la Fiscalía y que las licencias de vuelo de los pilotos suplantados se encuentran congeladas hasta que concluya la investigación.
El general Pinilla explicó que la responsabilidad de la FAC es hacer el control del espacio aéreo y que el resto del trabajo corresponde a la Aerocivil, es decir, expedir los planes de vuelo y hacer los controles de los pilotos y de las aeronaves que utilizan Eldorado o cualquier aeropuerto del país.
Agregó que la Aerocivil está muy bien documentada y que en un tiempo muy corto se conocerá quiénes fueron los culpables de este incidente, que prende las alarmas del Gobierno colombiano.
Un plan de vuelo
Dudas, muchas dudas son las que hay en la Aerocivil por la forma en que se permitió que dos pilotos distintos a los que aparecían en el plan de vuelo pasaran todos los filtros de seguridad del Servicio de Información Aeronáutica y que lograran sacar una aeronave que supuestamente no era de ellos.
Para hacer este tipo de registro, pueden presentar la solicitud del plan de vuelo los pilotos que harán el vuelo o el despachador de la compañía. Hasta allí no hay problema, ya que es un procedimiento habitual en este tipo de operaciones, pero la duda existente es en qué momento los pilotos retiraron la aeronave del hangar de Horizontal de Aviación y proceden a efectuar el plan de vuelo previsto.