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La inauguración del sexto Foro Mundial del Agua que comenzó hoy en Marsella, Francia, estuvo marcada por un tono alarmante. El primer ministro francés y titular del ministerio de Ecología de Francia, François Fillon, dio el discurso de apertura recordando que es inaceptable que la cifra anual de muertos a causa de los riesgos sanitarios (por falta de agua o por agua contaminada) se cuenta en millones. Asimismo, un informe revelado hoy por la ONU plantea grandes retos a Latinoamérica, donde el crecimiento demográfico y económico, así como la extinción de los glaciares, implican al mismo tiempo un incremento del consumo y una reducción del preciado líquido. Hasta el próximo sábado, jefes de Estado y de gobierno, ministros y representantes de empresas y de la sociedad civil de 140 países buscarán soluciones para repartir más equitativamente y aliviar la presión sobre el agua, al que no tienen acceso cerca de 800 millones de personas en el mundo.
La reunión se celebra nuevamente después tres años, cuando el encuentro se hizo en Estambul, donde se evidenció la falta de consenso de los países a la hora de comprometerse a garantizar el acceso al agua como un derecho básico de los individuos. Este derecho fue reconocido un año después en la Asamblea General de la ONU.
Las temáticas del foro estarán en buena parte basadas en el estudio presentado por la ONU, en el cual se resalta que el cambio climático, con su secuela de sequías e inundaciones, está agravando la presión sobre el agua al derretir los glaciares y provocar cambios en los patrones de lluvia, lo que impacta seriamente en las fuentes del recurso a nivel mundial. Además, tal como indicó durante la apertura del foro el presidente del Consejo Mundial del Agua, Loïc Fauchon, «el futuro del agua se juega hoy en el campo político y de la sociedad».
El informe indica que los retos en Latinoamérica, la región en desarrollo más urbanizada del mundo, con más del 80% de la población que vive en pueblos y ciudades, la presión sobre el agua crece a causa del crecimiento económico y demográfico, y también por el tipo de modelo de desarrollo y distribución del recurso. El documento indica que el incremento del crecimiento económico significa también un incremento en el uso del agua para producir energía y «una mayor competencia por un agua ya escasa». La región – a excepción de México y otros países centroamericanos- basa gran parte de su economía en la exportación de recursos naturales, cuya producción requiere abundantes recursos hídricos. «El aumento en la demanda global de recursos mineros, agrícolas y energéticos hará que aumente también la demanda de agua», dice el estudio, que añade que la producción de estos productos se financia en gran parte con capital externo y muchas de las instalaciones son de propiedad extranjera, por lo que “el mayor motor de crecimiento económico en la región está sujeto a factores que caen fuera del control directo de los gobiernos nacionales».
El estudio subraya que la expansión de la minería de cobre y oro en Chile y Perú se da sobre todo en zonas áridas, lo que genera una mayor competencia por el agua tanto por parte de la agricultura de exportación como para cubrir las necesidades de las poblaciones indígenas. En otros países, como Colombia, la producción de café requiere grandes cantidades de agua y su procesamiento puede afectar gravemente la calidad del líquido.
Los actores macroeconómicos del comercio mundial, así como la estructuración y eficacia de los sistemas institucionales de gestión del agua, serán por tanto factores importantes que se pondrán sobre la mesa durante el Foro. La ONU señala que «se observa una incapacidad general para crear instituciones capaces de enfrentar la gestión del agua en condiciones de escasez y conflicto», aunque resalta algunos avances en países que han emprendido reformas de gestión del agua como Brasil y México, y en menor medida Argentina, Chile, Colombia y Perú.
Otro tema a discutir, y sobre el cual se espera que hayan desacuerdos, será el de la equitativa repartición del agua. Un 15% de los países dependen en un 50% de agua venida del exterior. El Foro llamará a hacer avances en los mecanismos de gestión colectiva del agua en relación a la soberanía de los Estados.
No es menor la preocupación ante el cambio climático Latinoamérica. Aunque muchas zonas han estado sujetas a inundaciones, sequías, y variaciones climáticas relacionadas con el fenómeno de El Niño, el reciente aumento en la frecuencia e intensidad de estos fenómenos plantea grades retos. Las naciones más pobres de Centroamérica, el Caribe y la región andina, «cuyas capacidades de gestión de recursos hídricos son relativamente débiles», serán las más expuestas a sufrir las consecuencias del cambio climático, afirma el estudio.
Además, «los glaciares de la región ya están en retroceso debido al cambio climático», lo que afecta al abastecimiento de agua de unos 30 millones de personas en la región. «Cerca del 60% del agua de Quito y 30% de la de La Paz proceden de glaciares. En Perú, los glaciares han perdido ya 7.000 millones de metros cúbicos, una cantidad que bastaría para abastecer a Lima durante 10 años». El estudio también advierte que las sequías, que afectaron a 1,23 millones de personas entre 2000 y 2005, seguirán causando daños en la región.
En Marsella se celebra además un Foro alternativo, que comenzará el miércoles y reunirá a cientos de organizaciones no gubernamentales. Unos 2.000 representantes de la sociedad civil, provenientes de América Latina, España, Alemania, Europa, África y Estados Unidos. Los militantes y activistas ecologistas que se darán cita en el foro alterno, acusan al Consejo del agua, organizador del Foro oficial, de ser «portavoz de las empresas multinacionales y del Banco Mundial», y reclaman una gestión pública, ecológica y ciudadana del agua y una distribución justa.