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Hay deportistas que se resisten a soltar la cancha, no por vivir del recuerdo, sino porque aún sienten que les queda algo para ofrecer. Se arrastran por terrenos donde antes volaban y pasan sus últimos años entre lesiones, discretos retornos y la memoria de un pasado brillante que se siente cada vez más lejano.
Son historias comunes en un deporte que no perdona la edad, aunque existen excepciones que desafían la lógica. Casos en los que la terquedad no es un acto de negación, sino un pacto íntimo con el fuego interno. Hugo Rodallega pertenece a ese grupo mínimo de jugadores que no envejecen, sino que siguen marcando la diferencia.
En su caso, la memoria tiene dos puntos de referencia que hoy se encuentran: han pasado veinte años desde aquel título del Sudamericano Sub-20 de 2005, cuando Colombia, guiada por un goleador implacable, se coronó y abrió paso a una generación que marcaría época. Ese rostro joven es el mismo que, dos décadas después, levantó la décima estrella de Santa Fe. Más curtido, más sereno, pero igual de voraz. Rodallega todavía vive para el gol.
Se vivía el minuto 77 de la gran final en el Atanasio Girardot. El partido estaba empatado y Hugo jugaba con el aductor pinchado y el tabique fracturado desde hacía varios días. El cuerpo le decía basta, y lo expresaba a través de lágrimas que caían sin permiso, más de impotencia que de dolor. Los rivales lo abrazaban, sus compañeros intentaban sostenerlo, el árbitro listo para autorizar el cambio. Y Hugo, aferrado a una jugada más.
Lo que siguió fue pura película. Entró al área cojeando, guiado por un instinto que nunca lo traicionó. Definió como si el cuerpo le hubiese concedido alivio por unos segundos para marcar el tanto del título. Un gol que cerró el semestre más extraño de Santa Fe, con cambios de entrenador, dudas en el juego y un plantel que osciló entre la frustración y el orgullo. En medio del caos, Rodallega fue el faro: el hombre que anotó cuando era necesario y finalizó como goleador del torneo con 16 tantos, sellando así su lugar entre los ídolos del club.
Este video es para guardar por siempre.
— Juez Central (@Juezcentral) June 30, 2025
La secuencia que muestra a Hugo Rodallega llorando porque le tocaba salir por lesión en la final del fútbol colombiano.
El cambio se retrasa y termina anotando el gol del título de Santa Fe. LOCURA TOTAL.
pic.twitter.com/fapNm8jsCI
Con 40 años, ya superó la etapa del jugador que sorprende por su longevidad. Lo suyo no es resistencia, es vigencia; no es nostalgia, es impacto real. No corre por inercia, sino porque lee el juego mejor que antes. Y eso explica por qué no ha tenido que sobrevivir de recuerdos: una y otra vez ha encontrado la manera de seguir siendo útil, competitivo y determinante.
Su gol en Medellín no fue cierre épico, sino la prueba de que su carrera ha estado guiada por una convicción poco común. Nunca le temió a los cambios de país, a los retos grandes ni a los escenarios tensos. Y cuando parecía que regresaba a Colombia para despedirse, terminó escribiendo uno de los capítulos más sólidos de su trayectoria.
Nadie sabe cuánto más va a jugar. Quizás él mismo tampoco lo tenga claro. Lo único seguro es que su historia ya tiene un lugar definitivo en el fútbol colombiano. Pocos pueden decir que fueron campeones con la Sub-20 hace veinte años y que, dos décadas después, todavía levantan títulos marcando el gol que decide una final. Rodallega puede hacerlo. Y mientras le sigan quedando noches como la del 29 de junio, nadie debería atreverse a decirle que pare.
Hugo Rodallega es uno de los deportistas homenajeados en la ceremonia del Deportista del Año de El Espectador y Movistar, que se realizará el lunes 1º de diciembre en el edificio de la UCompensar, en Bogotá. Esta casa editorial premiará a los mejores atletas de la temporada, como lo ha hecho de forma ininterrumpida desde 1960, en la ceremonia más prestigiosa y tradicional del deporte colombiano.
Se homenajeará a los deportistas más destacados en las categorías mayores, juvenil y paralímpica, así como a los mejores entrenadores y dirigentes. Por primera vez se entregará la categoría “Gamer”, y también se concederá el premio al Juego Limpio Guillermo Cano, de especial significado para esta casa editorial.
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