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Cuando el encargado de la logística de la delegación de Colombia a los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 recibió la lista de las reservas aéreas que tenía que hacer para el viaje a territorio chino, creyó que había un error, pues en ella aparecía repetido el nombre de Natalia Sánchez.
Sin embargo, cuando preguntó, le explicaron que se trataba de dos deportistas diferentes. Una es Natalia Sánchez Echeverry, tiradora con arco antioqueña de 24 años de edad, quien no se atreve a prometer una medalla, pero asegura que hará todo lo posible para subir al podio. La otra es la llanera Natalia Sánchez Cárdenas, quien con apenas 15 años será la primera gimnasta colombiana en participar en una olimpiada.
Tienen en común el nombre y el inmenso orgullo que sienten al representar a su país. También la responsabilidad de confirmar las buenas actuaciones que han realizado en los más recientes eventos internacionales y que les han servido para ser incluidas en el programa de deportistas apoyadas por el Gobierno Nacional.
“Los Olímpicos son lo máximo para cualquier atleta. Hace años eran un sueño, pero desde 2006 se convirtieron en una meta, pues me di cuenta de que tenía cómo clasificar”, explica la paisa, que integra el equipo femenino de tiro junto con Ana María Rendón y Singrid Romero.
“Para mí será una experiencia maravillosa porque la gimnasia es uno de los deportes de mayor tradición e importancia. Mi objetivo es meterme en alguna final”, dice por su parte la deportista metense, quien estará acompañada en Pekín por el gimnasta antioqueño Jorge Hugo Giraldo.
No se conocen
Aunque desde hace tres años ambas representan a Colombia en los eventos del ciclo olímpico, nunca han coincidido en una concentración. “No nos hemos encontrado, sé de su calidad y sus éxitos y le recomiendo que disfrute lo que hace, que se lo goce, que no se presione. Como va, va muy bien”, señala la Natalia mayor, quien alterna sus entrenamientos con su trabajo como sicóloga en Indeportes Antioquia.
La pequeña dice que “ojalá antes de viajar a China nos podamos ver, porque me han hablado tanto de ella que siento que ya la conozco”.
Natalia Sánchez Echeverry comenzó a practicar el tiro con arco desde que tenía cuatro años, cuando acompañaba a los entrenamientos a su padre, Eduardo, pero apenas en 2006, en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Cartagena, se convirtió en figura. “Allí gané cuatro medallas de oro y demostré que no estaba lejos de las mejores del mundo”, dice convencida de que en Beijing no es imposible pelear por una presea. “Ya hemos enfrentado a casi todas nuestras rivales allá y sabemos que les podemos dar batalla”, agrega.
Natalia Sánchez Cárdenas, en cambio llegó tarde a la gimnasia, pues inició sus prácticas a los 10 años de edad. Pero apenas ocho meses más tarde ya era campeona nacional infantil, por lo que decidió dedicarse de lleno a esa disciplina, aunque eso significara dejar de lado los juegos con sus amigas y sacrificarse para continuar sus estudios de bachillerato en el Inem Luis López de Mesa de Villavicencio, de donde espera graduarse en diciembre próximo.
¿Cómo llegaron?
Otra coincidencia en la vida de las dos Natalias Sánchez es la manera como lograron clasificarse a los Juegos Olímpicos. Ambas lo hicieron en los campeonatos mundiales de sus respectivos deportes, realizados en 2007 en Alemania.
La paisa lo consiguió con el equipo de tiro modalidad recurvo, en Leipzig, en julio. La gimnasta llanera, en las pruebas individuales en asimétricas, salto, barra fija y suelo en la cita de Stuttgart, en septiembre.
“Hemos realizado un proceso de preparación muy bueno, de varios años, y ahora con el técnico coreano Myun Park la intensidad y la exigencia son mayores”, explica la tiradora, para quien no obstante “siempre quedarán cosas por corregir. Uno siempre quiere más, al deporte colombiano en general todavía le falta más plata para competencias, viajes, roce internacional, aunque sin duda el apoyo del Comité Olímpico, Coldeportes y la Federación cada vez se nota más”.
La gimnasta, que estuvo recuperándose de una lesión en el músculo isquiotibial de su pierna izquierda durante casi cinco meses, sólo ahora está logrando su forma, pero según sus dirigentes llegará a China en plenitud de condiciones. “Es apenas una niña, pero se está preparando para meterse entre las 24 mejores del mundo. Lleva 20 días en Ottawa, Canadá, en donde entrena con la selección de ese país. El fin de semana pasado compitió en el Tyson American Cup, que se realizó en el Madison Square Garden de Nueva York, y ahora va para el campeonato Alianza de Pacífico, en California. Después viajará con su entrenador, Andrés Llanos, al centro de alto rendimiento de Madrid, España, para ultimar detalles de la participación en las copas del mundo en Alemania y Eslovenia”, detalla Juan Navor Medina López, presidente de la Federación Colombiana de Gimnasia.
¿Y después qué?
Las dos tocayas colombianas ya están en la élite del deporte mundial y aspiran a permanecer allí por mucho tiempo. La mayor, la tiradora, dice que después de los Olímpicos le dedicará más tiempo a la sicología y que posiblemente hará un posgrado antes de iniciar el ciclo rumbo a las justas de Londres 2012.
La menor, la gimnasta, no tiene dudas de que ‘sus’ juegos serán los de la capital inglesa, pero aunque planifica todo pensando en ellos, no descarta comenzar próximamente sus estudios de medicina forense.
Las dos Natalias han sido siempre ganadoras y recuerdan con agrado todas sus victorias, pero afirman que su mayor felicidad ha sido representar los colores de Colombia.
Al respecto, la antioqueña admite que “por mi naturaleza prefiero evocar solamente los momentos buenos, lindos, como los Centroamericanos, que fueron espectaculares, pero la mejor sensación es ponerse el uniforme amarillo, azul y rojo y defenderlo con todo”.
La metense, con la timidez propia de su juventud, se limita a contar que “se siente muy lindo estar en un escenario lejos del país y ver a compatriotas con banderas, sombreros vueltiaos y camisetas de la selección. El apoyo y los aplausos de ellos lo hacen sentir a uno verdaderamente importante, especial”.
Las Natalias Sánchez están listas para afrontar el reto más importante de sus vidas. Con ansiedad cuentan las horas para que llegue el momento del viaje y se puedan conocer antes de convertirse en ‘deportistas olímpicas’, otro calificativo que, como su nombre, las relacionará por siempre.