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Para devolverles a los colombianos la confianza a la hora de viajar dentro del país, no han faltado iniciativas o campañas de todo tipo, pero tal vez ninguna genere tanta expectativa como la que el fútbol profesional colombiano está próximo a lanzar para tomarse durante todo este año las distintas carreteras nacionales.
Con una caravana de 36 participantes, parte este miércoles la Copa Colombia, que recorrerá buena parte de nuestra geografía, luego de que fueran divididos en seis grupos zonales que propiciarán en su mayoría traslados terrestres. Y más allá de lo creativa que pueda ser esta propuesta, al menos resulta novedosa, ya que por primera vez, los equipos de la A se medirán con los del torneo de ascenso.
“No creo que sea revivirla, más bien lo considero como un torneo nuevo que ofrece una nueva experiencia competitiva para los equipos de las dos categorías profesionales”, asegura Ramón Jesurún, presidente de la Dimayor y gestor del proyecto que tres años atrás ya había sido propuesto en asamblea por Gustavo Moreno Arango, representante del Depor de Jamundí.
Y para que esta vez la idea sí encontrara eco, la Copa ofreció “un premio más que atractivo”, porque el que realice todo el recorrido y lo corone el próximo 19 de noviembre, obtendrá visado internacional para participar en la Copa Suramericana de 2009.
Además, económicamente se contará con un respaldo. “Con Postobón se firmó un contrato en pesos, no en dólares, para los próximos cinco años como patrocinador del torneo. Para este primer año la cifra es de dos mil millones y anualmente esa cantidad tendrá un pequeño incremento”, agregó Jesurún.
No obstante, algunos dirigentes cuestionan su realización y por ejemplo, Carlos Puente, presidente del América, advierte que pueden presentarse trancones. “Fue muy precipitada esa decisión y puede generar un desastre económico”, advirtió, para luego sustentar con argumentos tal afirmación: “los rivales, aparte del Cali, no traerán más de mil personas por partido y además, como son jugadores profesionales, toca darles viáticos y premios”.
Pero aparte del factor financiero, al máximo directivo americano le preocupa hasta el tema de seguridad, porque no descarta inesperados retenes. “Viajar dos veces a Pasto en bus, por ejemplo, es un riesgo porque no sé cuántos ataques guerrilleros tendremos en la ida o al regreso”, agregó.
Irónicamente, Diego Umaña, técnico del América, apoya este torneo, tras considerarlo “interesante y al que se le debe dar categoría de entrada, porque merece que tenga la misma importancia del campeonato profesional”.
De todas formas, para el entrenador, campeón con Santa Fe de la versión de la Copa en 1989, “no se entiende por qué no van a abrir inscripciones, ya que si a mitad de año algunos jugadores cambian de equipo, quedarán inhabilitados para disputarla, entonces eso es para revisar, como también el tema de los traslados, los cuales deben ser aéreos, porque estar 12 horas o más en un bus, no ofrecerá garantías de competencia”.
Que no se repita
A esas preocupaciones se suma otra: los posibles cambios de sede que estudian algunos equipos podrían revivir las amargas experiencias de 1981, cuando la tercera versión de la Copa por poco queda “varada” ante los múltiples pinchazos financieros de varios que ante el escaso respaldo de seguidores, se vieron obligados a jugar en escenarios diferentes a los habituales.
Ese fue el caso de Santa Fe, que el 19 de noviembre de ese año, recibió al Medellín en El Campín y apenas asistieron 540 personas, para una recaudación de 40.270 pesos. Por eso el equipo capitalino jugó el siguiente partido en Neiva y el resto los afrontó en La Dorada. Millonarios, por su parte, el único encuentro que disputó de ese torneo, lo jugó en su sede deportiva contra el Quindío (diciembre 7). Dicha tendencia también fue acogida por otros como el Caldas, que jugó en Anserma y Pradera, mientras Cúcuta actuó en Piedecuesta.
“Inicialmente nuestra sede será la misma para la Copa. Estamos pendientes de una reunión con el Alcalde Mayor o el director del IDRD para establecer un precio especial por el alquiler del estadio, ya que los gastos son altos y los partidos en principio no generan mucha expectativa para la afición”, dijo Armando Farfán, presidente cardenal, quien reconoció también que “se recibió una invitación formal de la población de Zipaquirá para jugar los partidos de la Copa allí, pero esperamos que la Alcaldía nos dé una mano y no tengamos necesidad de movernos de Bogotá”.
Idéntica postura asumió su vecino, Millonarios, ya que según informaron fuentes oficiales de la institución albiazul, se espera contar con el apoyo distrital para disputar los juegos en el Nemesio.
Igual, si se presentara algún cambio de sede, éste no le preocuparía a Jesurún, que también pretende con la Copa “masificar el fútbol por toda la geografía colombiana y mientras los escenarios escogidos por los equipos brinden las mínimas garantías, la Dimayor dará el aval”.
Ya entonces los fines de semana no serán exclusivos del plan estadio. De ahora en adelante los miércoles esperan serlo para consolidar de una vez por todas un torneo al cual le sobra apellido para generar el suficiente sentido de pertenencia que tanto se reclama.