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La Granja está ubicada a unos quince kilómetros de la zona urbana de esta ciudad, donde el verano parece eterno. Y para llegar hasta ella, habrá que recorrer unas cuantas calles, bien largas pero señalizadas. Eso sí, lejos de tratarse de un rincón agrícola, no se encontrarán chanchos o gallinas. En ese sitio se entrena Unión Atlético Maracaibo.
Fundado hace apenas siete años por el licenciado Alfredo Domínguez –fanático del Barcelona de España, lo que explica por qué no son casuales los colores de su camiseta–, este equipo del estado de Zulia es apoyado económicamente por el alcalde chavista, Gian Carlo Di Martino.
Participante de la Copa Santander Libertadores, en sus filas tiene a un colombiano que dejó una huella en su país. El mismo al que, según asegura en una entrevista exclusiva con El Espectador, le cerraron las puertas de la selección en su propia cara. Se trata de Juan Carlos Henao.
Figura de la UAM maracabina, uno de los equipos más importantes de este costado de Venezuela, Henao cumplió 37 años el 30 de diciembre, pero dice que tiene cuerda para rato. Desde julio tiene sus manos puestas al servicio del conjunto venezolano. “Acá estoy cómodo, tranquilo. Me han tratado de la mejor manera desde que llegué y me estoy adaptando cada vez con mayor agrado a esta ciudad. Y estoy mucho más motivado ahora que empezamos nuestra participación en la Copa Santander Libertadores”, cuenta el número uno antioqueño.
Sabe lo que significa jugar y ganar el trofeo más importante a nivel continental. En 2004, sin ir más lejos, fue clave en la conquista del Once Caldas ante Boca Juniors. Con los dos penaltis que atajó en la definición, el portero colombiano se consagró. Pero, a pesar de esa hazaña, todavía guarda rencor por la para obligada que sufrió cuando volvió de su paso por Santos, en Brasil, y hasta que logró atajar en Millonarios, el último club en el que jugó antes de ser transferido al fútbol de aquí.
El propio Henao, debajo de un árbol piadoso que amortiguó el sol de Maracaibo, se refirió al tema que generó la polémica cuando escuchó la siguiente pregunta, vinculada a su futuro.
P. ¿Cuánto tiempo tiene pensado quedarse en Venezuela?
R. Tengo contrato por tres años. Si tenemos la oportunidad de protagonizar una buena Copa y se da la posibilidad de irse a jugar a otro lado, veremos qué pasa. Si no, estoy muy tranquilo acá.
P. ¿No quiere volver a Colombia?
R. (Duda) Sí… Yo creo que quedaron las puertas abiertas de Millonarios, que fue el último club en el que jugué.
P. ¿Y la selección? Muchos arqueros mayores de 35 años han participado en mundiales.
R. Yo todavía me siento capacitado para atajar en la selección. Pero, no sé… En Colombia pasé muchos problemas a nivel personal. Después de que me quedé con mis derechos deportivos, cuando pasé de Once Caldas a Santos, se manejó una cantidad de inconvenientes para volver a la selección. Por eso, por ahora sólo me quedo contento con jugar en mi club, Unión Maracaibo.
P. ¿Cree que los dirigentes de la Federación le cerraron las puertas de la selección?
R. Sí, se cerraron. Porque cuando llegué de Brasil estuve seis meses sin jugar. Después de un año en Santos, volví a Colombia con el interés de poder atajar en mi país. Tenía varios ofrecimientos, pero me hicieron un veto. Ellos manifestaban afuera, cuando me venía a buscar un equipo del exterior, que yo no existía. Y me quedé seis meses sin jugar. Cuando me vino a buscar Millonarios, un club importante, tuvieron problemas porque me habían contratado. Y ahora que terminé con Millonarios, siguió dando vueltas el tema de que no podía jugar en Colombia, apareció Maracaibo y no lo dudé ni un minuto.
P. ¿Siente dolor por toda esta situación?
R. Mucho dolor. Lógicamente. Es una cosa injusta. Pero yo creo que a partir de mi caso, se empezó a respetar mucho más al jugador colombiano en cuanto a sus derechos.
P. ¿Se siente un pionero?
R. Es verdad, soy un pionero. Porque antes se trataba muy mal al jugador colombiano y ahora se lo respeta mucho más en casi un ciento por ciento. Mi idea es jugar afuera y si se da la oportunidad de volver a Colombia, ojalá. Sería fantástico.
P. ¿Su idea es retirarse en su país?
R. Mi objetivo es jugar y terminar mi carrera donde me respeten.
P. Su estilo es muy parecido al de René Higuita, que a pesar de haber cumplido 41 años decidió jugar en Deportivo Rionegro. ¿Usted piensa seguir jugando muchos años más como él?
R. La idea es jugar hasta que ya no tenga más ganas de ir a un entrenamiento o entrar a un terreno de juego. Igual, todo depende de las oportunidades que se me presenten, de los contratos que pueda firmar en el futuro. Mi objetivo es jugar mucho tiempo más, hasta que me dé el cuerpo. Tengo mucha madera para dar.
Henao para rato
Cómo será que tiene resto, que hasta se quitó un año cuando se le preguntó la edad. “Tengo 36”, dijo. Como si no hubiera asumido que cumplió 37 a fin de año. Y pensar que comenzó su carrera hace dos décadas, en Pilsen de Medellín como delantero, seguramente inspirado en René Higuita, de quien Henao es uno de sus principales admiradores.
P. ¿Tiene cuerda todavía?
R. Sí, claro. René, por ejemplo, está bien. Hay que cuidarse y ser muy profesional para seguir adelante. Yo quiero atajar hasta que se me acabe la alegría de entrar a la cancha.
P. ¿Sigue siendo el mismo que ganó la final de la Copa con Once Caldas?
R. Claro que sí. Y a mí me alegra que todavía sea reconocido por ese torneo. Lo que se hizo fue una campaña espectacular. Y jugar aquella final con Boca y clasificarse a la Copa Intercontinental será inolvidable, lo mejor que me pudo pasar en mi carrera.
P. Sabe que es ídolo en Caldas…
R. El Once fue todo en mi carrera. Me brindaron la posibilidad de ser futbolista y, además, la estabilidad económica necesaria para mi vida. Soy un enamorado de Medellín, que es la ciudad donde nací, pero si tengo la oportunidad voy a volver a radicarme en Manizales.
La legión extranjera
Henao dice que su familia, compuesta por su esposa, Claudia Patricia, y sus hijos, Santiago y Evelin, se está adaptando a Maracaibo. “Se extraña Colombia, pero aquí las costumbres son muy parecidas. A mi mujer e hijos les cuesta un poco más que a uno, porque ellos se la pasan en la casa. Uno, en cambio, tiene la posibilidad de ir al entrenamiento, de jugar partidos, de viajar. Pero acá estamos cerca de mi país y puedo irme seguido para allá”, cuenta.
P. Habló de las similitudes entre los dos países. ¿Qué diferencias encuentra entre el fútbol colombiano y el venezolano?
R. Ahora no hay mucha diferencia. Todo ha cambiado. Como en Colombia, aquí todos los partidos hay que salir a ganarlos y a pelearlos. El fútbol de Venezuela creció bastante. Hay muchos jugadores de experiencia, como pasa en este plantel. Maracaibo, por ejemplo, tiene varios futbolistas de selección. Y eso quedó demostrado la semana pasada, cuando jugamos de igual a igual frente a Boca en nuestro debut en la Libertadores.
P. ¿Por qué cree que tantos jugadores colombianos decidieron venir a participar en la Liga de Venezuela?
R. Creo que la cercanía es uno de los factores principales. A mí me dieron la posibilidad de estar acá, en un club que tiene aspiraciones. Además, los equipos grandes como Caracas, Táchira o Maracaibo tienen planteles de importantes características, son muy competitivos. También hay muchos jugadores argentinos por acá.
Palabra de Henao, que por ahora encontró su lugar en el mundo en Venezuela, al margen de sus añoranzas de una Colombia que, según dice, por ahora le cerró las puertas.