El reto que plantea el agua salada en un mundo que necesita más agua potable

Aunque hay varias técnicas para hacerlo, el gasto de energía y la gestión de los residuos que se generan plantean preguntas hacia el futuro.

-FOTODELDÍA- CÓRDOBA, 24/06/2024.-Un turista bebe agua mientras pasea por la capital cordobesa, este lunes cuando la Aemet ha emitido avisos meteorológicos ante la previsión de que se registren temperaturas significativamente altas en el valle del Guadalquivir, con máximas de 39 grados en Córdoba y 37 en Sevilla, en una jornada con levante fuerte en el Estrecho, con rachas ocasionalmente muy fuertes. EFE/Salas
Imagen de referencia. El consumo de agua salada, según la ciencia, podría generar problemas de salud.
Foto: EFE - Salas

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Cuando se habla de agua salada, el primer referente que se viene a la mente de las personas es el mar, la principal fuente de esta en el mundo. Sin embargo, no es el único lugar en donde se encuentra.

El agua salada también se encuentra en los reservorios subterráneos que hay en diferentes partes del mundo. Los niveles de sal de estas dependen de varios factores, como su cercanía a zonas costeras, la cantidad de minerales que se encuentren en las tierras cercanas a estos lugares, entre otros.

Un artículo, publicado en el portal de noticias de la revista Nature, recopila diferentes publicaciones científicas en las que se destacan problemáticas vinculadas al consumo de agua salada en lugares en donde no es posible su tratamiento.

Por ejemplo, una de las investigaciones, publicada en 2014 en la revista PLOS ONE, llama la atención sobre la relación que hay entre el consumo de agua salada y un aumento en el riesgo de presentar preclamsia durante el embarazo, una complicación que puede ser severa derivada de la presión arterial alta.

En la revista Nature también se asegura que, debido al incremento en el nivel del mar y la alta extracción de aguas subteráneas, cada vez hay mayores cantidades de agua dulce que se están tornando saladas.

La ciencia ha analizado procesos para desalinizar este recurso y hacerlo potable, pero esto es un problema que genera varias discusiones. Una de las alternativas es calentar el agua hasta que se evapore y, después, condensarla para que regrese a estado líquido. Otra es pasarla a presión por un filtro.

A pesar de que estos dos procesos retiran la sal del agua, plantean dos retos importantes: uno es que gastan mucha energía, y lo ideal es que el mundo apueste por hacer más eficiente su demanda de energía en el futuro, por lo que no sería viable aplicarlos a gran escala. El otro es que los residuos de sal que se retiran del agua deben gestionarse de alguna manera, pero es complejo que no terminen nuevamente en fuentes de agua.

Si se entierran o se regresan al agua, terminarán haciendo el agua cada vez más salada, por lo que en el futuro será todavía más difícil desalinizarla. De acuerdo con Nature, hay varios centros de investigación que se encuentran trabajando en alternativas para realizar este proceso, por medio de electricidad o procesos químicos. Sin embargo, el costo de estas alternativas aún plantea retos para el futuro del agua en el mundo.

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