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El río Magdalena se seca

Cada día baja cuatro centímetros. Hay escasez de agua en siete municipios.

22 de enero de 2010 – 04:16 p. m.

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El agua se escurre de la vieja pala de Luis Villa Rivera cada vez que la levanta para echar a un lado el sedimento del río Magdalena que desde hace varias semanas tiene en aprietos a los habitantes del sur del departamento del Atlántico. El gran río se ha convertido en lodo, y de sus brazos corren hilillos flojos de agua cargados de barro.

El verano apenas empieza. No hay agua para cultivar y en los municipios de Candelaria, Manatí y Campo de la Cruz tampoco hay agua para consumo humano. Cerca de 60 mil habitantes de estos pueblos esperan con asombrosa paciencia que las lluvias vuelvan a nutrir el Magdalena desde el centro del país. Mientras tanto el millón de litros de agua almacenados en el acueducto de Campo de la Cruz, el mismo que surte a las otras dos poblaciones, se va agotando a medida que llega la gente con baldes y pimpinas para surtir sus viviendas.

La tarea de Luis es sencilla, pero agotadora y vital. Él, junto con otros 19 hombres, cava en uno de los brazos del río, justo a la altura de la estación de captación de agua en San Pedrito, jurisdicción de Suan. A falta de dragas y retroexcavadoras, los hombres van sacando el lodo a punta de pala y abren una zanja por la que baja tímidamente el líquido. De esta manera se asegura el suministro de agua cruda que surte a aproximadamente tres mil hectáreas de cultivos y beneficia directamente a 320 familias agricultoras.

De esta labor, aunque coyuntural, depende que haya cosecha de melón, maíz, yuca y ají dulce, cultivos que morirían si no se riegan por lo menos cada seis días.

A Luis le pagan entre $20 mil y $25 mil el día, mientras que la hora de dragado con una pala hidráulica puede costar cerca de $342 mil. El hombre de 47 años y cuya vida se la ha dedicado al río Magdalena sostiene que la pesca se ha vuelto “caótica” y que la dejó porque ya no hay peces. El ex pescador está convencido de que el río nunca se secará. “Es grandiosísimo, eso no va a pasar”.

Pese a las creencias de los pobladores, los pronósticos son preocupantes. Ricardo Lozada, director del Ideam, señaló que las primeras lluvias caerán en abril y es posible que la sequía se extienda hasta mayo.

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