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En esa figura juvenil, Alicia Rojas Pacheco, de sonrisa fácil, lleva a cuestas gran parte de la historia que ha marcado a sangre y bala a Urabá, y sobre todo a Necoclí, el pueblo donde nació hace 42 años y que hoy será escenario de una concentración sin precedentes en el país. Allí, como Alicia, estarán unas 30 mil víctimas del norte de Antioquia, Córdoba y Chocó, que han padecido el rigor de grupos armados que han surgido y pasado en las últimas tres décadas, como el Epl, la disidencia del Epl, el V frente de las Farc, los paramilitares y ahora los llamados ‘Urabeños’.
A los 15 años, Alicia salió con su familia de su finca ante la presión de un disidente del movimiento Esperanza, Paz y Libertad (Epl). Quince años después, luego de que el Epl se desmovilizara —había surgido en el norte de Urabá en 1978—, Alicia regresó a su tierra, ya con esposo y dos hijos. Pero un año después, miembros de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Accu), establecidas en Necoclí desde 1994, la obligaron a salir de su tierra otra vez. Viajó a Medellín. Se radicó en la Comuna 13 en el año 2000 y vivió allí seis años. Entonces padeció uno de los períodos más violentos de esa ciudad.
Regresó a Necoclí en 2006, después de que el bloque Élmer Cárdenas (nombrado así en honor a un campesino de ese municipio), comandado por Freddy Rendón El Alemán, hubiera tenido allí su puesto de operaciones y se hubiera desmovilizado en el corregimiento El Mello de Villavicencio, el 12 de abril de ese año. Sin embargo, Alicia también sería testigo indirecta del surgir de la banda criminal ‘Los Urabeños’, conformada por exmiembros del bloque Élmer Cárdenas.
Pese a esto, ella comenzó una ardua lucha por recuperar su tierra que, en sus averiguaciones, supo había sido adjudicada por el Incora al miembro del Epl que sacó a su padre y que también estaba en proceso de adjudicación al paramilitar que la sacó a ella, pero esta vez por medio de un título falso del Incoder. En su camino se encontró a la fundación Tierra y Vida, que ha registrado 700 casos de resoluciones falsas sobre adjudicación de tierras en 14 municipios del Urabá antioqueño. A estas víctimas, sin contar las que mediante presiones debieron vender por precios irrisorios, les arrebataron sus propiedades.
Por casos como el de Alicia, por los asesinatos de 12 reclamantes de tierra desde 2008 —cuatro de ellos de Necoclí— y la presencia de la banda criminal ‘Los Urabeños’, voceros de diferentes organizaciones sociales como Tierra y Vida y Forjando Futuros fueron el pasado 4 de diciembre a hablar con el presidente Juan Manuel Santos. Le dijeron que la Ley de Víctimas, que empezó a regir el 1° de enero, no sólo debe ser bonita en el papel, sino que debe ser llevada hasta donde están las víctimas. Al presidente le sonó la idea, dice Carmen Palencia, una de las organizadoras, y propuso hacer la movilización en Necoclí.
El ojo puesto sobre el municipio pareció una premonición acerca de lo que ocurriría allí un mes después. El 4 de enero, tres días después de que Juan de Dios Úsuga David, uno de los cabecillas de ‘Los Urabeños’, muriera durante un operativo policial en una finca del municipio chocoano de Acandí, surgió en Necoclí un paro que se extendió a 30 municipios en cinco departamentos. Fue levantado el 5 de enero a las 12 de la noche, luego de que Úsuga, en un sepelio multitudinario, fuera sepultado en el corregimiento de Pueblo Nuevo, donde se desmovilizó el Epl en 1991.
Pese a estos últimos hechos, el alcalde Adalberto Baena, de 34 años, nacido y criado en Necoclí, asegura que el municipio vive días de paz y cree que los hechos de los últimos 30 años se han debido, en gran medida, al abandono estatal. Por ello, se pregunta: ¿Qué hizo el Estado después de la desmovilización del Epl? ¿Qué hizo el Estado después de la desmovilización del bloque Élmer Cárdenas? “¡Nada!”, responde.
Voceros de organizaciones sociales e informes extraoficiales indican, sin embargo, que Arley Úsuga Torres, de 32 años y conocido con los alias de 07 o El Zarco, es ahora el jefe regional de ‘Los Urabeños’. Se trata del primo de los hermanos Úsuga David (el jefe máximo sería Dairo Antonio Úsuga David, hermano de Juan de Dios), quien estaría establecido en zona rural de Necoclí, controlando la salida de droga y entrada de armas.
Justamente la posición estratégica del pueblo, en una punta del Golfo de Urabá; sus 95 kilómetros de playa y sus riquezas naturales, lo convierten en un lugar mágico, según la opinión de varios habitantes y su historia. En 1509, los españoles levantaron allí el primer poblado en Antioquia y lo llamaron San Sebastián de Urabá. En 1926, una comisión alemana de la Siemens Bau Union recomendó construir una ciudad. Y entre los proyectos que había en el departamento para los años 50 se planeaba a Necoclí como un poblado con “500 mil habitantes, grandes avenidas y con un activo comercio portuario”, observa la historiadora Lucelly Villegas.
La realidad fue otra. Hoy es un pueblo de 54 mil habitantes y con marcados y profundos contrastes que se evidencian en la cantidad de viviendas humildes, en las pocas residencias rodeadas de lujos —el 95% por ciento de la población vive con las necesidades básicas insatisfechas— y en los 300 kilómetros de vías terciarias en pésimo estado. Son las huellas, dicen pobladores, de una historia de lucha de invasores, desde finales del siglo XIX, de tierras sin dueño conocido o de resguardos indígenas, y del pulso entre toda clase de grupos armados que, al establecerse allí, han desplazado 5.540 hogares: 19.658 personas, entre ellas Alicia Rojas, quien estará expectante sobre lo que anuncie hoy el presidente Santos, para ella y el resto de víctimas. En concreto, recibir el título de su finca.
La marcha
El viernes, después del mediodía, comenzaron a llegar a Necoclí algunas de las 30 mil personas despojadas de sus tierras que se van a reunir hoy, desde las 10:00 de la mañana, en el diamante de béisbol José del Carmen Padilla. Allí estarán el presidente Juan Manuel Santos, ministros y dirigentes regionales. Al final cantará el artista Fonseca.
Las víctimas vienen de 17 municipios de los departamentos de Antioquia, Córdoba y Chocó, en más de 300 buses, y también en lanchas.
Sólo de Urabá, según Gerardo Vega, director de la ONG Forjando Futuros, hay 2.800 familias que reclaman 150 mil de las cerca de 1’166.000 hectáreas que tienen los 14 municipios de Urabá.
El daño de la estigmatización
Habitantes de Necoclí y el alcalde Adalberto Baena coinciden en que parte del atraso del municipio se debe a los señalamientos. “Necesitamos que no nos sigan estigmatizando. Necesitamos que vengan los inversionistas a Necoclí y a Urabá, una zona que está geoestratégicamente ubicada, una zona que tiene costas paradisiacas”, dice Baena.
Reclamantes de tierras en Urabá asesinados entre 2008 y 2011
1. Juan Agustín Jiménez Vertel, asesinado el 20 de julio de 2008 en el corregimiento El Reposo de Apartadó.
2. Benigno Gil Valencia, fundador de la asociación y presidente de la Mesa Nacional Campesina, asesinado el 22 de noviembre de 2008 en Chigorodó.
3. Jaime Antonio Gaviria, testigo del asesinato de Benigno Gil y líder de la Mesa Campesina, asesinado el 5 de diciembre de 2008 en Chigorodó.
4. Adriano Pino, asesinado el 23 de febrero de 2009 en Medellín.
5. Ana Gómez, asesinada el 14 de abril de 2009 entre los municipios Los Córdobas y Arboletes.
6. Albeiro Valdez Martínez, asesinado el 10 de mayo de 2010 en la vereda Cirilos de Necoclí.
7. Hernando Pérez Hoyos, asesinado el 19 de septiembre de 2010 en la vereda La Ceibita de Necoclí.
8. Óscar Manuel Maussa Contreras, asesinado el 21 de noviembre de 2010 en el municipio San Juan Nepomuceno, departamento de Bolívar.
9. David de Jesús Góez, 70 años, asesinado el 23 de marzo de 2011 en Medellín.
10. Alejandro Padilla, asesinado el 17 de noviembre de 2011 entre Necoclí y Arboletes.
11. Leoncio Mendoza Mejía, 78 años, asesinado el 26 de noviembre en Montería.
12. Un campesino de Dabeiba.