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Las cosas parecen mejorar para Hellen Arroyave, de nueve años, quien sobrevivió a la masacre de La Habana (Valle) en 2001 y actualmente confía en que el sistema de salud la atienda oportunamente, pues sufre de cáncer linfático y necesita un trasplante de médula espinal cuanto antes.
En respuesta al artículo publicado en El Espectador el martes, en el que se dio a conocer la historia de la niña, el director general de Caprecom, Carlos Giraldo Gómez, explicó el porqué de la demora en algunos trámites médicos para salvar la vida de Hellen y aseguró enfáticamente que la EPS no ha sido negligente, pues “no es nuestra política nacional y siempre le hemos dado las autorizaciones necesarias”, dijo.
Las quejas de la familia de la paciente empezaron el año pasado, cuando interpusieron una acción de tutela para que la entidad autorizara un examen médico para determinar la afectación de su médula espinal por el cáncer y que cobijara los gastos de transporte hasta Cali desde Buga, donde reside la menor. De acuerdo con Giraldo: “Incluso antes de que fallara la tutela, nosotros ya habíamos expedido la autorización. Sí sirvió, en cambio, para que pudiéramos pagarle sus traslados”, pues la normatividad del sistema de salud no permite ese tipo de respaldo de parte de las EPS a menos de que se trate de población indígena o de que se recurra a una tutela.
En diciembre, según alegó Mereida Orozco (madre de la niña), hubo un obstáculo más: la farmacia no le dio de forma inmediata los medicamentos para la quimioterapia. El director de Caprecom explicó que en esa época los laboratorios se encontraban cerrados y no se tenía almacenada una droga tan especializada. Por eso, aseguró que revisará los servicios que le presta ese proveedor, pues no es posible que no se prevean ese tipo de situaciones en temporada navideña.
La más reciente denuncia se presentó la semana pasada, cuando Mereida, su esposo y su hijo se iban a realizar un examen de compatibilidad en la fundación Valle del Lili para que alguno de los tres hiciera donación de médula espinal, pero en dicha institución les dijeron que la EPS debía pagar por anticipado. “Valle del Lili tenía la responsabilidad de realizar los exámenes ese día, pues se considera una urgencia. Ellos incluso hubieran podido encargarse de conseguir la autorización de Capecrom”, argumentó Carlos Giraldo.
Después de que se conoció el caso en este diario, la gerencia territorial de Caprecom se comunicó con Mereida y le aseguró que en cualquier momento se podrían realizar los exámenes faltantes. Todos los saben: con diligencia, Hellen tiene mayores posibilidades de ganar esta batalla.