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El camino hacia el éxito puede presentar una gama de dificultades. Especialmente, cuando hay obstáculos en el origen. Pero al llegar a la cima, la satisfacción tendrá un plus. Jossimar Mosquera puede ratificarlo. De su crianza en Zaragoza, Antioquia, a esta dulce actualidad en Argentina. De su debut en Bajo Cauca, de la Segunda División, al salto grande en Buenos Aires. Este moreno de 26 años, que sonríe ante El Espectador bajo el sol de la primavera porteña, atraviesa su instante más feliz.
Es que el viernes, en México, será el único colombiano que jugará la final de la Copa Nissan Suramericana ante Las Águilas de América con la camiseta de Arsenal, un humilde club de Sarandí que apenas tiene cinco décadas de vida y que casi toda su historia jugó en las categorías de Ascenso. "La verdad, es un gran momento por el que estoy pasando. Y más allá de tener la posibilidad de definir un torneo internacional, estoy muy contento por el grupo que se formó acá, porque me están saliendo las cosas bien fuera de mi país. Ojalá pueda terminar el año con un campeonato".
A metros del Viaducto, una zona industrial cercana a Avellaneda, donde reinan Racing e Independiente, en el Sur del Gran Buenos Aires, Jossi cuenta sus sensaciones y no puede ni quiere ocultar esa sonrisa blanca que ilumina su rostro color chocolate. Llegó hace exactamente tres años a estas tierras, el 26 de noviembre de 2004, y ya está afincado. Tanto, que tiene una novia argentina, más allá de que en el living de su hogar reluce la bandera tricolor.
No se considera un amuleto de la suerte pero conoce qué significa ser campeón. Llegó a Argentina y ganó el título de la Primera B Nacional con Godoy Cruz, logro que le permitió subir a Primera. Y al año siguiente, fue campeón nacional con Estudiantes de La Plata.
Sus compañeros deben estar felices de tenerlo en el equipo. Parece que donde está Mosquera hay un campeón…
No lo veo desde ese punto de vista. Pero tengo la experiencia de haber pasado por vestuarios campeones y siempre genera una satisfacción saber que uno está en un buen grupo que quiere salir adelante, que quiere ganar cosas.
¿Y tiene pasta de campeón Arsenal?
No sé si llamarlo de esa manera, pero tiene muchas ganas de salir adelante, de crecer. Si bien en el torneo no estamos bien, tenemos una gran chance en la Copa para cerrar el año de la mejor manera.
¿Cuántas posibilidades tiene Arsenal de ganar la Copa?
Las mismas que América. Sin dudas. No nos consideramos menos que ellos. Sabemos que son un rival grande, pero no tenemos que sentirnos inferiores a ellos. Somos once contra once y el que cometa menos errores, seguramente va a ganar.
Es el único colombiano que jugará la final. ¿Qué sensación le genera esta circunstancia?
La verdad, es bonito. Es un privilegio que se me está dando. Mi familia está muy feliz. Llevo la bandera de Colombia, la misma que tengo en la sala de mi casa, en cada partido que juegue con Arsenal.
El sello de Alfaro
Mosquera es titular indiscutido con la camiseta celeste de la banda roja en diagonal sobre el pecho, aunque ahora se utilice una parecida a la del West Ham, por una cuestión de cábalas. Y mucho tuvo que ver Gustavo Alfaro, el padre de esta criatura suramericana.
¿Qué importancia tuvo el profesor Alfaro en este gran momento personal?
Es muy importante, porque el apoyo que le da al jugador, especialmente el que me brindó a mí, es fantástico. Eso es una motivación muy grande para poder entrar a la cancha y hacer las cosas bien.
¿Es el mejor entrenador que tuvo en su carrera?
Es el mejor. El conocimiento que tiene sobre la materia, además del trato que le brinda a la persona, es especial. La forma en como se expresa es digna de admiración.
Se le observó una arenga muy especial antes de la definición por penaltis con River, la que le permitió llegar a la final. ¿Ese convencimiento hace que Arsenal tenga chance de ser campeón de América?
No lo sé, pero el profe tiene un poder de convencimiento muy grande. Además, estudia muy bien a los rivales. Uno entra a la cancha y sabe lo que va a hacer el contrario y esa es una ventaja.
No es profeta en su tierra
Muchos confunden a Jossimar con el Mosquera más conocido por los colombianos. Se trata de Aquivaldo, el defensor del Sevilla de España y la selección de Colombia. Y es lógico: el Mosquera que es figura aquí, que se muestra como un duro marcador central, prácticamente no tuvo repercusión en su país. Nació en Antioquia y su primer contacto con la pelota se produjo en Bajo Cauca, gracias a Hernán Darío Herrera, quien le dio la oportunidad de ser titular. "No tuve la oportunidad de jugar en la Primera División en Colombia. Entonces, todo cuesta mucho más. Uno no está tan visto. Pero, bueno, aquí todo me está saliendo mejor de lo que esperaba y de a poco estoy teniendo el reconocimiento de la gente de Argentina. Quién quita que en el futuro me pase lo mismo en Colombia", dice.
¿Será por eso que nunca fue convocado a la selección?
Es que ni siquiera pude jugar en las juveniles. Pero nunca perdí la ilusión, mucho menos ahora que las cosas están funcionando en este club.
¿Tuvo algún comentario? ¿Recibió un llamado del profesor Pinto?
No me llamó nadie y tampoco tuve la posibilidad de hablar con el profe, pero mi familia me comentó que en Colombia se habló de mi citación, de que si seguía teniendo un buen rendimiento en Argentina, iba a tener la oportunidad.
¿Le genera ansiedad querer jugar en la selección?
Sí, la verdad que sí. Porque es un sueño. Y si se llega a dar, sería buenísimo. Pero primero tengo que pensar en Arsenal y en hacer las cosas bien acá. De esa manera, seguro que me va a llegar la oportunidad.
No es uno de los colombianos estrella, como pudieron ser Jorge Bermúdez o Juan Pablo Ángel, por citar dos casos, quienes llegaron a Boca Juniors y River Plate. Pero usted conoce bien el ambiente, porque hace tiempo que juega en el país. ¿Considera que ya está preparado para pegar el salto y jugar en un equipo grande?
Todos los días uno viene con esa mentalidad. Con ganas de jugar, de entrenarse fuerte, de no conformarse nunca con lo que uno tiene. Por eso digo que hay que trabajar duro para conseguir cosas. Vamos a ver. Ojalá que tenga la oportunidad de vestir una casaca como la de River o Boca, como la que vistieron los jugadores como El Patrón, Chicho Serna o Mario Yepes. Porque son los equipos más importantes del país y, prácticamente, de Latinoamérica.
Cuenta Mosquera, en el final de la charla que se realizó en el estadio Julio Humberto Grondona, que no dejó de tomar sopa, importando sus costumbres antioqueñas. Y que espera formar una familia con Florencia, su novia gaucha. Por ahora, la dulce espera de Jossimar es por una Copa.