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El torneo colombiano ya se encuentra en marcha desde el viernes. Lo importante es que cada equipo conozca sus posibilidades y expectativas y no las sobrevalore. Hoy todos son campeones según sus directivos.

Santa Fe luce sólido, compacto. Es el mejor equipo del momento en el país y la llegada a la final de la Copa Postobón, perdida ante Tolima, y los títulos en el segundo torneo ante Medellín y la Superliga frente a Nacional son el producto de un equipo que tiene trabajo técnico-táctico por parte de Costas y una buena plantilla. A Santa Fe le falta un delantero contundente, un gran atacante internacional, de esos que mueven defensas y martillan goles en cualquier circunstancia. Morelos ha progresado mucho, pero todavía no tiene ese estatus, como tampoco lo poseen Páez, Quiñónez o Rodríguez. Clasificado a Libertadores y Sudamericana, con lo que eso significa en lo económico, un esfuerzo grande por traer un delantero de talla sería una justa recompensa a la hinchada.

Después Medellín, que se ha reforzado mucho pero que también perdió gran potencial con la venta de Cano, ese gran delantero que seguramente se llenará de goles en México por su gran categoría, y lo que pueda hacer en materia ofensiva es la gran duda. No olvidar que cerca del 35% de los tantos del poderoso llegaron por la vía Cano-Mena, hoy ausentes.

Mientras, Millonarios luce mucho mejor cara y es de aplaudir el esfuerzo de su directiva por armar una buena nómina. Vikonis, Machado, Ramírez, Insúa, Silva, Núñez y Rendón lucen como unos buenos refuerzos para un equipo que se había ido quedando sin efectivos. La gran pregunta es si Lunari podrá con ese equipo, porque del torneo pasado quedaron algunas sensaciones de que no era un gran estratega. Hoy no tiene disculpa alguna: le armaron el equipo que pidió, los ha trabajado, ya es cuestión de que muestre su nivel como técnico.

A Júnior le sobran volantes de armado: Mcnelly, Vladimir, Jarland, Ortega, y le faltan delanteros. Fuad confió su escuadra a un gran señor y exídolo tiburón, Alexis Mendoza, que hasta hoy es una incógnita como técnico. Su primera prueba es ya, de inmediato, cuidar esa nómina del delicioso y lujurioso Carnaval, cuando los jugadores parranderos le miden el aceite al técnico de turno. Y Cali, con Pecoso, puede ser una gran sorpresa. Castro ya ha demostrado que con menos hace más. Siempre y cuando los directivos le ayuden.

Rueda el balón…

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