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Tras la presentación anual del balance de conflicto armado colombiano, el director de la Corporación Nuevo Arco Iris, León Valencia, hizo una polémica conclusión: la Seguridad Democrática, entablada hace siete años por el presidente Álvaro Uribe, está en crisis. Según la investigación, las razones para sustentar este declive son la reactivación del Eln, el fortalecimiento de las Farc y el crecimiento de las acciones criminales de los “neoparamilitares’, quienes “están generando más violencia que la guerrilla”, aseguró Valencia.
Para Nuevo Arco Iris los “neoparamilitares” son grupos reorganizados luego de la desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia, que hoy en día cuentan con cerca de 12.000 hombres en 293 municipios colombianos. En veces anteriores la Vicepresidencia ha dicho que estos grupos operan en aproximadamente 120 municipios. Ambos entes coinciden en que cada año la presencia de estos actores ilegales aumenta.
Con respecto a las Farc, se cree que éstas no han recibido golpes contundentes luego de la ‘Operación Jaque’, que están usando minas antipersonales para atacar a las Fuerzas Militares (que de paso afectan a la población civil) y que ha creado un corredor estratégico en la cordillera central entre los departamentos de Tolima, Huila, Cauca, Nariño y Caquetá.
Por su parte, el Eln recuperó territorios que antes estaban bajo el poder de los paramilitares, como Arauca, Cauca y Nariño. Según la Corporación, esta guerrilla hace presencia en 22 municipios más que el año pasado y tiene una alianza con ‘Los Rastrojos’.
La crítica del balance de la Corporación Nuevo Arco Iris, llamado ¿El declive de la Seguridad Democrática?, fue que el Gobierno no tiene una política para enfrentar el crecimiento de los grupos surgidos tras la desmovilización colectiva de las Auc. “Dejaron intactas las estructuras más duras y especializadas en el tráfico de drogas, lo mismo que su fuerza militar”, ratificó Valencia. Estos “neoparamilitares” estarían vinculados con actividades ilegales urbanas, sobre todo en Bogotá y Medellín.
Entre los funcionarios del Gobierno y las filas castrenses este informe no fue bien recibido. Fuentes militares le manifestaron a este diario que los hechos, contrario a la percepción de Valencia, hablan por sí solos. “¿Incrementar las acciones ofensivas es atacar a nueve soldados? ¿Quemar un bus con siete personas vivas adentro?”, cuestionó un alto militar consultado. La Fuerza Pública sostiene que los paramilitares sí desaparecieron y los grupos actuales son bandas al servicio del narcotráfico y que la crisis de las Farc se evidencia en su indisciplina, incomunicación y constantes desmovilizaciones. En concreto, que este informe de la corporación Nuevo Arco Iris no describe a la Colombia de hoy.