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«Todo se cura con amor», esas palabras que mencionó Miguel Ángel Russo cuando habló por primera vez delante de los medios de comunicación sobre sus problemas de salud se han hecho reales en su vida. Desde ese momento ha recibido multiples expresiones de cariño, de la gente del fútbol, de los hinchas de Millonarios y obviamente de su familia, que en los últimos días lo ha acompañado en la etapa final de su recuperación en Buenos Aires, Argentina.
«Es un ganador y, también, un luchador. No sólo del fútbol; además, de la vida. A todos nos enseñó que hay que levantarse temprano cada día, trabajar y trabajar, y a pelear siempre por lo que se quiere. En un gran ejemplo como padre y como abuelo”, dice Natalia, su hija mayor. Ignacio, por su parte, también confieza que «mi papá está bien, tiene todo nuestro apoyo y es conmovedor todo el cariño que recibió de la gente, los mensajes, los saludos. Todo eso le da fuerzas”, dijo. Ese amor lo ha hecho fuerte, le ha dado ánimos para seguir. Este miércoles de semana santa, después de estar varios días hospitalizado, superando una bacteria que estaba afectando su cuerpo, salió de la clínica. Ahora seguirá acompañado de los suyos y se espera que en los primeros días de abril regrese a Bogotá para reintegrarse a los trabajos con Millonarios, equipo que está pasando un mal momento deportivo. (Puede leer: Miguel Ángel Russo y una pasión que pudo más que el cáncer).
Miguel Ángel Russo, el que decidió darle batalla al cáncer y se transformó en un ejemplo de lucha. El que salió airoso de una intervención quirúrgica compleja en la vejiga y siguió adelante. El que sufre los padecimientos de una infección intrahospitalaria, pero no se da por vencido ni aun vencido. Con espíritu ambicioso decidió combatir su enfermedad. Está ganando un partido más, quizá el más importante de su vida. Esta victoria le permitirá seguir siendo el gran Miguel, el campeón con Millonarios, el que la gente espera con desepero porque ve cómo su equipo está jugando mal.
“Hay que llevarlo despacio al goleador”, dice Hugo Gottardi, su ayudante de campo, compañero en aquellos mágicos tiempos de Estudiantes, campeón de los Nacionales de 1982 y 1983. No hay afán ahora, lo más importante es la vida, la vida de Miguel Ángel, quien con amor está recuperado. Falta poco para volverlo a ver en la raya dando indicaciones. Fuerza Miguel Ángel, ya falta poco. (Puede leer: Miguel Ángel Russo y su historia en la Copa Libertadores).