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La plataforma de Durban y el conjunto de acuerdos obtenidos la madrugada de este domingo en el cierre de la conferencia 17 de Cambio Climático nos ofrecen tanto motivos de esperanza como preocupaciones.
Por un lado, se refinó una estructura para hacer operativo el Fondo Verde, con base en los elementos que habíamos construido el año pasado en Cancún. Esto es muy importante, pues ofrece recursos financieros para que países en desarrollo como el nuestro podamos implementar acciones tanto de mitigación como de adaptación al cambio climático.
Resulta oportuno para Colombia, pues este año 2011 acabamos de formular y aprobar, mediante un documento Conpes, nuestra Política Nacional de Cambio Climático y requerimos de importantes recursos nacionales e internacionales para su ejecución.
Otro tanto se puede decir del mecanismo REDD plus (Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación), que nos permitirá acceder a recursos financieros como compensación por la conservación de nuestros bosques y su biodiversidad, que involucran beneficios para las comunidades locales.
Por otro lado, y a pesar de la prórroga del Protocolo de Kioto y la hoja de ruta acordada en Durban para la continuación de las negociaciones dirigidas a un acuerdo global para el control de las emisiones de gases de efecto invernadero, Durban nos deja con un sabor amargo sobre las dificultades que existen en la comunidad internacional para enfrentar con verdadero compromiso y responsabilidad este desafío planetario.
Los atenuantes, como la crisis financiera actual y las diferencias de visión entre países industrializados y países en desarrollo, no justifican lo que me atrevería a calificar como actitud insensata e imprudente frente al desarrollo sostenible del planeta. Naturalmente es bueno que Estados Unidos y China se hayan sumado a la plataforma, asumiendo el compromiso de trabajar en el diseño de un instrumento con fuerza legal que deberá estar listo en 2015 y entraría en ejecución a partir de 2020. Sin embargo, esperábamos compromisos más concretos de estos países en materia de metas para la mitigación de las emisiones.
En el plano internacional, Colombia seguirá trabajando por un acuerdo con fuerza legal que incluya a todos los países. Es lo que hemos venido haciendo en los últimos años y no esperamos menos, pues se trata de un tema de responsabilidad planetaria, en el cual todos debemos comprometernos, tanto países desarrollados como en desarrollo.
Como país de economía emergente, en nuestra política nacional de cambio climático definimos por igual tareas tanto en materia de mitigación como de adaptación. Sin embargo, las mayores urgencias tienen que ver con la adaptación, pues no olvidemos que formamos parte del grupo de países más vulnerables y que estamos sufriendo en carne propia los impactos de variaciones climáticas extremas como el actual fenómeno de La Niña.
Por eso, en el corto plazo lo que lo que más le conviene e interesa a Colombia es que los mecanismos como el Fondo Verde y REDD plus entren en operación de forma efectiva. No obstante, esto no será suficiente si no llegamos a un acuerdo planetario, pues se trata de un fenómeno que nos afecta a todos.
*Alta consejera presidencial para la Gestión Ambiental, la Biodiversidad, Agua y Cambio Climático.