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La reglamentación de la reforma política radicada por el senador de la U Armando Benedetti incluye, entre otras cosas, que la jornada electoral no sea un domingo, como ocurre tradicionalmente, ni tampoco entre las 8 de la mañana y las cuatro de la tarde.
La idea de Benedetti es facilitar la participación ciudadana y, según él, la mejor manera para hacerlo es un día entre semana, ampliando los horarios de 7 de la mañana a las 5 de la tarde y con la posibilidad de extender la jornada hasta las 8 de la noche.
Además, para captar nuevos votos el senador pidió que en la depuración del censo electoral se tengan en cuenta las nuevas cédulas. “En la actualidad se han entregado 28’163.000 cédulas nuevas y no han sido reclamadas 3’380.000. Esto implica que la Registraduría tendría que agilizar su programa de entrega de cédulas y tomar las medidas necesarias para que los ciudadanos reciban su documento de identificación antes de las elecciones”.
La propuesta tiene incentivos fiscales para las empresas que promuevan la participación electoral de sus trabajadores, pero según Benedetti, este punto no aplicaría para el caso del referendo reeleccionista. Y así como hay beneficios, también se contemplan sanciones para los casos de trashumancia electoral, es decir, que la persona de un municipio que vote en otro podría perder por dos años sus derechos al servicio de salud prestados a través del Sisbén, la capacidad para contratar con el Estado y la posibilidad de acceder a cargos públicos.
El primero en rechazar la propuesta fue el presidente de la Comisión Primera del Senado, Samuel Arrieta, quien la consideró equivocada porque por “tradición y por convicción el domingo es día de descanso y lo convertimos en una fiesta a la democracia”.