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Johan Stiven Martínez, hijo del sargento Libio José Martínez, asesinado por las Farc junto a otros tres uniformados en Caquetá, fue uno de los rostros del drama del secuestro. Casi la edad que tiene fue lo que su progenitor duró en cautiverio. Durante años les rogó a las Farc que le permitieran conocer a su padre. Ayer, tras saber del asesinato, pronunció estas sentidas palabras:
“Señores de las Farc: ustedes el 26 de noviembre me rompieron las alas, el sueño, el anhelo de conocer a mi padre personalmente, de darnos ese abrazo tan anhelado que por 13 años, 11 meses y 5 días había esperado con devoción y rogándole mucho a papito Dios para que mi padre pudiera salir libre y las cadenas del secuestro se rompieran para él.
Pero no esperaba que me lo mataran, que me lo mandaran en un cajón. Yo quería verlo, conocerlo, que él me diera ese abrazo y compartir momentos que ustedes nos quitaron. Lamentablemente ya no son posibles.
A mi padre le quiero decir que lo quiero mucho y que desde el cielo me mande mucha, mucha fortaleza. Yo le envío la bendición de papito Dios y le voy a rogar mucho por su alma para que lo reciba en el cielo, lo acoja y pueda descansar en paz. Te quiero mucho, no olvides que desde acá te estoy apoyando y sé que tu desde allá me enviarás tu bendición y me guiarás por un buen camino.
A las Farc les pido que, por favor, liberen a los demás secuestrados. No hagan sufrir más a Colombia, no hagan que niños como yo suframos esta guerra, en el dolor que me encuentro sin poder conocer a mi padre. Ya es hora de que suelten las armas, que mucho daño le han hecho a Colombia y a gente inocente, y que acabaron con la vida de mi padre y tres personas más. Les pido que los liberen sanos y salvos y, lo más importante, con vida… sus familiares los quieren abrazar, los quieren volver a tener, pero vivos.
A los familiares de los demás secuestrados les quiero decir que hay que tener paciencia, hay que orar mucho a papito Dios para que él traiga a nuestros seres queridos sanos y salvos, para que él pueda romper las cadenas del secuestro.
A los que siguen secuestrados les digo que son unos héroes. Mucha fuerza muchachos, hay que seguir luchando. Desde acá personas como yo, muchos colombianos y personas del mundo están orando para que puedan tener fuerza, soporten el cautiverio y puedan volver pronto a casa”.