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Los cálculos que hace John Douglas Lynch, profesor asociado del Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Colombia, son bastante pesimistas: entre 54 millones y 113 millones de serpientes son exterminadas al año en Colombia. Además, las razones de esta destrucción masiva están claras: la matanza por parte de campesinos que buscan protegerse, la destrucción de sus hábitats, los accidentes en carreteras, el tráfico ilegal y su uso en los trabajos de investigación.
Las cifras son muy altas. Casi inverosímiles. Lo mismo pensó el profesor Lynch cuando, en 2007, el Gobierno lo contactó para construir un plan nacional para la conservación de serpientes y él empezó a hacer las primeras averiguaciones. Revisó los estudios que ya existían en Colombia y en otros países vecinos, invitó a sus estudiantes a que se sumaran a este trabajo (“intenté convencerlos de que ésta era una buena fuente para investigar”), hizo sus propios cálculos y llegó a estas conclusiones.
¿Cómo fue ese proceso de investigación? Primero, su trabajo se concentró en entrevistar a campesinos de tierras bajas para indagar qué tratamiento le daban a estos animales. La respuesta fue unánime: cuando alguno de ellos encuentra una serpiente, la extermina de inmediato. Esas mismas entrevistas dejaron entrever que un campesino podría matar entre 700 y 1.400 individuos por año. Si esos estimados se promedian con el número de familias rurales en el país que viven en zonas bajas, se calcula que entre 21 y 31 millones de serpientes mueren de esta manera en un año.
También se midió la mortalidad en las vías. Si bien en Colombia no había ningún estudio que diera luces sobre el tema, los investigadores tomaron los datos de Brasil, que representaba la referencia más cercana. La conclusión: en el país vecino la tasa de mortalidad de serpientes oscila entre 1,4 y 2,8 individuos al día por 100 km de carretera —como explicó la agencia de noticias UN—. Al tomar estas aproximaciones la tasa de mortalidad en Colombia por este factor podría estar entre 52.000 y 105.000 serpientes al año.
Y, finalmente, se midió cuántos de estos individuos eran víctimas de la deforestación en el país. Por cada hectárea de bosque destruido unas mil serpientes mueren; a eso habría que agregar que en Colombia se estima que cada año se destruyen 330 mil hectáreas de bosques.
“Las serpientes son depredadores y son indispensables para el control de las plagas. ¿Estamos dispuestos a pagar ese costo?”, dice el profesor Lynch.