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El efecto Chávez

El triunfo del presidente de Venezuela repercute en el ambiente político colombiano.

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Con 2.300 kilómetros de frontera común y una larga historia de intereses comunes, Colombia y Venezuela son algo así como hermanos siameses. Hay quienes han dicho que cuando Colombia estornuda, Venezuela se resfría, y viceversa. Por eso la reciente victoria electoral del presidente Hugo Chávez Frías en el vecino país, así parezca un asunto ajeno a la política colombiana, sin duda repercute y tendrá efectos directos e indirectos en la evolución de los debates que se avecinan en nuestra democracia.

Necesariamente la primera mirada se circunscribe a los escenarios de la política internacional de América Latina, enmarcados en los intereses y suspicacias de Washington. Para nadie es un secreto la preocupación que asiste a Estados Unidos por la evolución de la denominada “revolución bolivariana” y, por extensión, por los apremios que se viven en las relaciones entre el país norteamericano y el gobierno de Rafael Correa en Ecuador. En medio de estos dos dilemas está situada Colombia y sus conflictos.

Al margen de las relaciones con los demás países de la región, hacia el futuro inmediato, no cabe duda de que Colombia seguirá siendo el fiel de la balanza para el equilibrio político que le permita a Estados Unidos sostener su influencia en el sur del continente. Obviamente esta opción pasa de ser un simple asunto de geopolítica para incursionar en los terrenos de la política interna. En otras palabras, la vigencia de Chávez, y eventualmente la de Correa, coloca a Colombia como un punto estratégico para EE.UU.

En esa medida, más allá de la mirada internacional, no cabe duda de que el triunfo electoral de Hugo Chávez en Venezuela repercutirá internamente en Colombia. Sólo que las opiniones están divididas respecto a cuáles pueden ser los ecos de esa victoria. Por ejemplo, el analista y catedrático Vicente Torrijos sostiene categóricamente que lo ocurrido en el vecino país beneficia a la izquierda y que es probable que Chávez quede con las manos libres para seguir influyendo en aquellos países donde aún no triunfa su revolución.

“Chávez va a seguir conquistando líderes de opinión  y no descarto que sus dineros terminen financiando campañas en municipios y departamentos”, agregó Torrijos. Una visión no muy distante al criterio del analista Alfredo Rangel, quien sostiene que muchos sectores de la opinión pública colombiana siguen viendo a Hugo Chávez como un alto riesgo para Colombia, hecho que podría derivar en un apoyo a Uribe.

No obstante, Rangel plantea que la opinión informada sabe diferenciar muy bien entre un abuso de poder como él denomina a lo que sucede hoy en Venezuela y la posibilidad de una reelección del presidente Uribe en Colombia, aunque algunos sectores piensen que Uribe sea el líder apropiado para contener las políticas del presidente Chávez. “Creo, sin embargo, que la decisión de Uribe es independiente de la dinámica venezolana”.

A su vez, el ex canciller Augusto Ramírez cree que el hemisferio está viviendo una “epidemia reeleccionista”, y que ya se reelegió Chávez, para allá va Correa y en Colombia, a pesar de que la Corte dijo que no podía haber dos reelecciones, ya se está tramitando otra. “Eso no es bueno para la democracia. Eso se puede hacer en Europa, porque allá hay un régimen parlamentario. Tendríamos que ir a un régimen semejante”, añadió Ramírez.

De igual modo, el senador del Polo Democrático, Parmenio Cuéllar, sostuvo que indiscutiblemente, con el triunfo de Chávez, los partidarios de la reelección de Uribe se están sintiendo muy optimistas. De todos modos, agregó Cuéllar, debe quedar en claro que la posición del Polo, para uno u otro caso, es que no comparte los gobiernos autoritarios, de izquierda o derecha. “Una de las cosas que perjudicó al socialismo europeo fue precisamente aferrarse autoritariamente al poder”.

A instancias de Caracol Radio, esta semana el ex presidente César Gaviria se pronunció sobre el tema para advertir que al sistema político hay que dejarlo renovar y que no puede estar montado sobre personas imprescindibles, providenciales o caudillos. Y recordó que precisamente lo que terminó pasando en Venezuela tuvo que ver con la falta de renovación política. “Reeligieron a dos señores ya octogenarios que habían cumplido su vida política y terminó colapsando el sistema político”, puntualizó el ex mandatario liberal.

De todas maneras, al margen de lo que acaba de ocurrir en Venezuela, de lo que se presiente en Ecuador con una eventual victoria de Rafael Correa y de lo que pase en Colombia con el presidente Uribe, de regreso a la política internacional hay un hecho nuevo que también cambia el ajedrez: la llegada de Barack Obama al poder en Estados Unidos que, al contrario de la era Bush que polarizó las opiniones entre derecha e izquierda, suscita una mirada nueva que puede quitarle argumentos a una izquierda radical de semántica revolucionaria.

El triunfo del Sí en Venezuela

Hace exactamente una semana el presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías, resultó favorecido con los resultados electorales del referendo que dio el Sí a la posibilidad de una reelección indefinida. La enmienda constitucional no sólo le permite a Chávez, sino a quien ocupe cualquier cargo de elección popular en el vecino país, gobernar sin límites de tiempo.

Así las cosas, Chávez se lanzará como precandidato a finales de 2012 y seguiría como presidente hasta 2019. Su triunfo lo consiguió con un 54,36% de los votos, es decir, 6’300.000 sufragios, mientras que la oposición obtuvo un 45,63%, o sea más de cinco millones de votos.

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