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El jueves pasado, día de su cumpleaños 47, lo cogió de gira por el Quindío. Su jornada comenzó a las 6:30 de la mañana en entrevista para una emisora local. Luego estuvo en la Cámara de Comercio, después en Radio Caracol de Armenia, se reunió con el alcalde de Calarcá y con los concejales, luego con líderes de seis municipios de la zona de cordillera, almorzó con representantes del sector turismo, se fue a hablar con dirigentes agrícolas, atendió una entrevista en Telecafé y al caer la tarde se fue a cumplir una cita con el gobernador.
De allí salió a charlar con las juventudes de Cambio Radical, con mariachi a bordo. Entrada la noche se entrevistó con dos dirigentes políticos quindianos y finalmente se desplazó a una de las tantas fincas cafeteras, atendiendo una invitación para celebrar su cumpleaños, que más que fiesta fue un ejercicio político con algunos de los presentes. Así es un día de Germán Vargas Lleras, en su recorrido por el país presentando sus propuestas y escuchando a la gente. Ya ha visitado 12 departamentos y todavía dice que no es candidato a la Presidencia y que la decisión de si se lanza o no la tomará en marzo, cuando evalúe qué tanta acogida tuvo en sus giras. En medio del agite, el líder de Cambio Radical sacó un espacio para hablar con El Espectador de todo el devenir político de los últimos días, dejando en claro que, si decide aspirar a la jefatura del Estado, estará dispuesto a enfrentar al mismísimo presidente Uribe, en caso de que éste busque otra reelección.
¿Hay que decirle ya candidato?
Tomaré una decisión una vez concluya la gira en marzo. En ese momento podré evaluar la aceptación que haya encontrado a mi propuesta.
¿Por qué tanta cautela?
Es inconveniente que se anticipe tanto el debate electoral. Lo es tanto para el Gobierno, que aún le restan casi dos años para terminar su período, como para los propios candidatos.
¿No será que usted está esperando a que el presidente Uribe se decida con lo de otra reelección?
No. Será en marzo que tomaré una decisión, en ese momento seguramente ni el Congreso ni el propio Presidente se habrán pronunciado al respecto. Como ve, la decisión no dependerá de cálculos políticos.
Otros candidatos dicen que si el Presidente se lanza se hacen a un lado, ¿usted lo enfrentaría?
Si participo del debate, naturalmente será hasta el final, aun si se aprueba la reelección.
¿No cree que Andrés Felipe Arias se les adelantó a todos?
No, en su partido, el Conservador, tanto Fernando Araújo como Carlos Holguín se le anticiparon.
Si Arias dice que representa la segunda generación de la seguridad democrática, ¿usted qué viene siendo?
La primera. Desde mi ingreso al Congreso, en 1994, promoví activamente decenas de iniciativas para fortalecer la acción de la Fuerza Pública y dotar al país de un marco legal que las Fuerzas Militares demandaban angustiosamente. Fui también quien adelantó los debates que develaron lo que ocurría en el Caguán, proponiendo entonces una acción decidida para enfrentar a estos grupos criminales. Los colombianos saben cuál ha sido mi actitud aun antes de que se implementara la política de seguridad democrática y pueden estar seguros de que prolongaré este esfuerzo con igual convicción y determinación en los próximos años.
Dijo Arias que estaba dispuesto a hacer coalición con usted, ¿usted está dispuesto a hacer coalición con él?
Anuncié que participaría de la consulta interpartidista si el mecanismo se aprueba en el Congreso. Me sorprendió sí que sean los propios voceros del Partido de la U quienes se opongan al único procedimiento democrático que puede garantizar la unidad que tanto ha reclamado el presidente Uribe.
¿No será que a Juan Manuel Santos le da miedo hacerse contar en las urnas?
Espero que no. Quien tema participar en una consulta, ¿cómo puede esperar ganar una elección presidencial?
Llama la atención que llegue a acuerdos con el conservatismo, ¿qué diría su abuelo que dicen hasta prohibió saludarlos?
Se equivoca. Recuerde que Carlos Lleras fue presidente en el período del Frente Nacional.
Hay una propuesta para que el candidato del uribismo lo ponga el partido que saque más votos en las elecciones para Congreso…
Comprenderá que no tengo un grato recuerdo del denominado Pacto de San Carlos, en el que Lleras se sometió a un proceso similar y fue derrotado. Si vamos a ir a una consulta, lo conveniente es que el pueblo colombiano seleccione a su candidato. Nadie aceptará un proceso en el que sean los parlamentarios y la votación que éstos obtengan lo que defina la candidatura. En 1978 no se contaba con el instrumento de consultar directamente al pueblo. Luis Carlos Galán nos legó el instrumento, ¿por qué renunciar a él?
¿Y no será que el Presidente ya le hizo el guiño a Arias?
Preservar la unidad en este proceso demanda del Gobierno imparcialidad. Yo espero que la tenga.
¿Y hasta ahora ha habido imparcialidad?
El pasado no importa, pero en el momento en que el debate se inicia, el Gobierno no debe involucrase en el proceso electoral, ni dentro de la coalición ni frente a la oposición.
Dicen que lo de Arias es una prueba y que si no coge fuerza, Uribe se lanza…
Para que el Presidente aspire a un tercer mandato, primero ha de reformarse la Constitución. Hoy esa posibilidad no existe.
Y usted dice que no habrá reelección, ¿por qué?
El proceso está lleno de dificultades. Primero, por la propia actitud del Gobierno al no ser claro al respecto, y segundo, por el trámite mismo del referendo, que tiene que ser aprobado en el Senado, conciliado con la Cámara, ir al control de la Corte Constitucional, que deberá reformar su propia jurisprudencia, y aún esperar un concepto del Consejo Electoral sobre el trámite que se surtió para la recolección de las firmas. Si todo eso resultare favorable, el Registrador ha dicho que necesitará no menos de cuatro meses para organizar la consulta. Además, deberá obtener 7’500.000 votos para ser aprobado.
¿Usted le cree al Presidente cuando dice que no se quiere perpetuar en el poder?
Sí… espero que sí y sería muy conveniente que ese debate se dilucidara pronto.
Claro que esta semana dijo que si ustedes los uribistas no se ponían de acuerdo tomaría otro tipo de decisiones…
Es lo que dijo hace algunos meses, exhortando a los partidos de la coalición a definir unas reglas de juego para garantizar la unidad.
¿Es cierto lo que dijo el jefe del Partido Liberal, César Gaviria, de que le había propuesto hacer la consulta interpartidista con ustedes?
Es verdad. Agradezco el interés del Presidente. Nunca he dejado de ser liberal, pero no participaré en la consulta interna del oficialismo.
Gaviria habla de los uribistas inconformes, ¿usted cabe en ese rótulo?
No, cuando asumí el compromiso de respaldar al Presidente lo hice conscientemente. He creído en su política de seguridad y cumpliré mis compromisos de garantizar la gobernabilidad hasta el final del período de Álvaro Uribe.
Pero tiene que reconocer que han hecho muchas cosas para tratar de sacarlo del Gobierno…
Mi compromiso es con los electores, a quienes ofrecí en las elecciones de 2006 respaldar unos programas y al actual Presidente hasta el 7 de agosto de 2010, fecha en que vence su período.
Dice Héctor Helí Rojas que usted debe ser consciente de que si se queda en el uribismo lo van a moler…
No más de lo que él quisiera hacerlo.
Hace poco dijo que desde el Gobierno estaban intentando dividir a Cambio Radical, ¿lo lograron?
No, Cambio Radical es un partido que se ha caracterizado por su unidad. Es natural que existan discrepancias, pero se han resuelto de manera democrática, con pocas excepciones. Hoy estamos más unidos que nunca.
Dicen que el Gobierno lo ha castigado por su actitud frente al referendo, ¿ha sido así, le han quitado cargos?
No a mí en particular, pero en diciembre pasado, algunos funcionarios del Gobierno resolvieron presionar a parlamentarios de la Cámara de Representantes en el tramite de la ley aprobatoria del referendo. Condeno esta actitud, que espero no se repita.
¿Qué dejaría y qué cambiaría de lo que ha hecho el gobierno de Uribe?
Yo le daría continuidad a la política de seguridad, pero estamos también evaluando algunos aspectos en materia sectorial. Por ejemplo, en el tema de la justicia, yo había propuesto en el Senado restablecer el Ministerio. Hoy carecemos de interlocutor frente a la rama jurisdiccional y eso es lo que ocasiona el choque de trenes con las cortes. También se hubiese podido evitar el paro judicial y avanzar en el logro de una justicia preeminentemente oral, donde prevalezca la inmediatez de la prueba y donde logremos superar esta mora agobiante en la administración de los procesos, entre otros aspectos.
¿En Colombia hay conflicto armado o amenaza terrorista?
Esa es una dialéctica superada. Yo participo de la idea de que las organizaciones subversivas hace mucho tiempo perdieron su norte, su filosofía, continúan acudiendo al secuestro como instrumento de la lucha armada y su principal fuente de financiamiento es el narcotráfico.
¿Estamos en la etapa final del conflicto?
Pienso que sí, y si los gobiernos que sucedan al de Uribe mantienen el esfuerzo que la nación reclama con igual determinación, estoy seguro de que la acción de las organizaciones ilegales se irá reduciendo cada día más hasta llegar a un punto en donde su presencia en la vida nacional sea algo marginal.
¿Se sentaría a hablar con las Farc?
Encuentro muchas dificultades para avanzar en un proceso de negociación, teniendo en cuenta que buena parte de los cabecillas están incursos en delitos de lesa humanidad.
¿Usted aceptaría un intercambio humanitario?
Siempre he sostenido que por muy dolorosas que fueran las circunstancias, el Gobierno actuó bien al no haber cedido al chantaje en materia de despejes. Sigo pensando que de aceptarse esas condiciones, el intercambio no serviría sino para estimular aún más el secuestro. El ser firmes en esa política evita exponer a la sociedad colombiana a este flagelo. Las personas cautivas deben ser puestas en libertad unilateralmente.
¿Cree que las recientes liberaciones de las Farc son un gesto de buena voluntad o una estrategia política?
De las Farc nunca se pueden esperar gestos de buena voluntad.
¿En qué se ha equivocado Uribe?
Más que criticar al Gobierno, lo que estamos es adelantando un trabajo académico para presentarle al país propuestas sectoriales que nos permitan avanzar en algunos temas. Mencionaría por ejemplo la infraestructura nacional. En estos recorridos se advierte un rezago grande en este campo. Y diría también que en materia de vivienda. Pese a que nosotros estamos representados en ese Ministerio, el modelo debe cambiar para propiciar uno que les permita a los sectores más vulnerables de la población acceder más fácilmente a ella.
¿Cuál es su postura frente al debate de la legalización de las drogas?
Uno puede compartir en términos académicos el documento presentado por los tres ilustres ex presidentes, entre ellos César Gaviria, pero mi experiencia práctica señala que fue a partir de la legalización de la dosis mínima que se disparó el consumo en el país. Claro que no comparto la tesis de criminalizar penalmente a la juventud que hoy es víctima de este flagelo. Creo que hay que buscar un instrumento que les permita a las autoridades ejercer un mayor control.
¿Por qué usted habla de seguridad integral y no democrática?
Porque al componente de la seguridad rural hay que incluirle el de la seguridad urbana, que hoy registra indicadores preocupantes en el aumento de la comisión de delitos comunes.
Inseguridad que es alimentada por la extrema pobreza…
Es cierto, hay que trabajar duro en los problemas sociales, pero a la delincuencia hay que combatirla, porque los ciudadanos están cansados de que el hurto, la extorsión, los atracos, los paseos millonarios o el robo de vehículos estén adquiriendo dimensiones alarmantes.
¿No es preocupante que a pesar de los esfuerzos Colombia siga siendo el mayor productor mundial de coca?
Hay que seguir enfrentándolo. Claro, los logros no son los esperados, pero cabe preguntarse dónde estaríamos si el esfuerzo no hubiese sido continuado.
¿Cómo está su seguridad, siguen las amenazas?
Gozo de una protección que me ofrece el Estado colombiano, la cual agradezco y espero sea suficiente. Desde hace ya mucho tiempo estamos sometidos a una presión con la que convivimos.
Usted dijo que hace muchos meses no habla con Uribe, ¿por qué no lo llama?
No tendría ningún inconveniente. Ni antes ni ahora he sido una persona que perturbe al Presidente, ni he hecho parte de la ‘corte palaciega’. Siempre he actuado con suma prudencia. Pero no tendría ningún inconveniente en reunirme con él cuando lo estime conveniente.
¿Cuánto más aguanta Juan Manuel Santos para tirarse al agua?
No sabría decir. Ya dijo que está pensando en participar y aquí lo estamos esperando para que venga a enriquecer el debate.
¿Y si la U definitivamente no le jala a la consulta?
Entonces se disolverá la posibilidad de preservar la unidad y cada uno tomará sus propias decisiones.
Con el riesgo de que les gane la oposición…
No necesariamente.
¿Qué cree que estará haciendo en la tarde del 7 de agosto de 2010?
Esa pregunta se la contesto en marzo.